Linchamientos e impunidad
La impunidad ha sido un elemento inseparable de los linchamientos que se han registrado en Bolivia y particularmente en la región del Chapare en los últimos años.
Eso, debido al denominado pacto de silencio que protege a los autores e instigadores de los ajusticiamientos que, además, se esconden en la turba que impulsa a tomar la justicia por mano propia.
El abandono de un hombre quemado y maniatado en frente de un puesto policial en el municipio de Chimoré, en el trópico de Cochabamba, el lunes es una muestra de la crueldad con la que actúa la turba y la seguridad de que los autores quedaran en la impunidad.
Pero, los linchamientos también se dan en la ciudad de Cochabamba. A finales de 2025, vecinos ajusticiaron en Alto Bolívar a un vecino del lugar a quien acusaron de robar en domicilios de ese barrio.
El hecho ocurrido en noviembre de 2025 continúa en investigación.
Otro caso que consternó a la población fue el intento de linchamiento de un joven en la zona sur de Cochabamba, que luego de recibir una golpiza fue rescatado por la Policía y llevado a una celda, donde perdió la vida por un golpe de consecuencias fatales que recibió en la cabeza cuando la turba lo agredió.
Los linchamientos, a veces denominados “de justicia comunitaria”, lo mismo que “toda acción que pretenda sancionar o castigar hechos delictivos por mano propia están al margen de la ley y constituyen delitos”, señalaba la Defensoría del Pueblo, en junio del año pasado.
“Cuando se toma la justicia por mano propia, no solo se afecta la convivencia armónica, sino que se genera más violencia, miedo y desconfianza en la sociedad”, agregaba esa entidad estatal.
Estos actos continúan ocurriendo y nada deja pensar que vayan a desaparecer. Es posible que si se identificara a autores materiales e instigadores de esas ejecuciones, y se los sancionara de manera ejemplar, podrían al menos disminuir.
El gran riesgo de que estos atentados contra la vida no se frenen es que un día se los perciba como normales y hasta se los justifique.
Los linchamientos esconden una falta de empatía por el otro y muchos factores más que se traducen en un arranque grupal de violencia.
Y son más susceptibles de suceder en lugares donde la presencia del Estado.
Se producen especialmente en contextos donde la población desconfía se Policía y de sus acciones. Además de estar también conectados con otros delitos como el narcotráfico, el contrabando y los robos frecuentes.
El Estado está llamado, ineludiblemente, a esclarecer los linchamientos y sancionar a los responsables. También a trabajar en fortalecer su presencia en todo el país y a promover una cultura de convivencia armónica, donde la justicia se imparta con todo su peso contra quienes violan la ley.


















