Ciencia y responsabilidades de la UMSS
Hace unos días, el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny informó a Los Tiempos que la rana acuática más famosa de Bolivia llamada Romeo, hallada por científicos bolivianos luego de una larga expedición en Sehuencas en 2009, murió hace casi un año posiblemente por su edad, 24 años, sin poder reproducirse en cautiverio y ayudar a salvar su especie de la extinción.
“Las ranas acuáticas de Sehuencas (Telmatobius yuracare) únicamente se encuentran en un pequeño arroyo de los bosques nubosos andinos, o yungas, y su número ha disminuido debido a la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático, entre otras amenazas”, alertó en 2019 un artículo de National Geographic, la revista de divulgación científica más famosa del mundo.
Romeo pasó gran parte de su vida en soledad en el acuario del Museo Alcide d’Orbigny, que durante más de una década cargó con la enorme responsabilidad de ayudar a la conservación de esta especie en condiciones adversas, principalmente, por la falta de apoyo económico y científico para avanzar en esa dirección.
En 2019, se abrió una pequeña esperanza para poner fin a la solitaria vida de Romeo con el descubrimiento de varios ejemplares de la rana acuática de Sehuencas, esta vez no en ese paraje, sino en otro, próximo al límite departamental con Santa Cruz.
La expedición halló finalmente la pareja de Romeo, para intentar salvar a la especie de la extinción mediante un programa de reproducción en el Museo de Historiai Natural Alcide d’Orbigny, dependiente desde 2022 de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).
“Romeo, la rana acuática de Sehuencas capturó la atención del mundo, en parte gracias a la publicación de la revista National Geographic que la bautizó como ‘la más solitaria del mundo’, hasta que gracias a un proyecto de esa revista permitió encontrar a su Julieta que, desde hace un año, es viuda, pero no está sola”, publicó este diario hace unos días.
El director del Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny, Ricardo Céspedes, contó que actualmente sobreviven su pareja “junto con otras seis hembras y cuatro machos de su especie”, por lo que, la carrera para conservar a las ranas acuáticas de Sehuencas y lograr su supervivencia continúa, pero se deben potenciar el trabajo del museo.
Es crucial avanzar en el fortalecimiento institucional y legal. El museo y todas las instancias que trabajan en la conservación necesitan un financiamiento sostenible, se precisa mayor apoyo y compromiso de la Universidad Mayor de San Simón.



















