¡Madre mía, qué pulseta!
El entrenador de la selección boliviana de fútbol, César Farias, convocó a 34 jugadores para iniciar el trabajo de preparación con miras a los dos primeros encuentros de la clasificatoria sudamericana, a jugarse probablemente en octubre frente a Brasil de visitante y ante Argentina en La Paz (8 y 13 de octubre).
En las últimas horas, David Paniagua, de Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol), fue enfático al señalar que se mantiene la postura de prohibir a los jugadores de acudir a dicha convocatoria y echando el fardo en forma disimulada a los 14 capitanes de clubes para el cumplimiento de la resolución.
A nuestro juicio, es una medida tirada de las mechas porque no existe ningún argumento válido para impedir que los jugadores se alisten como buenos soldados a su selección. Muchos de ellos, principalmente los menores de 23 años, públicamente han expresado su satisfacción de ser convocados y estarán presentes. Habrá que esperar que esas expresiones se concreten o simplemente serán un saludo a la bandera.
Si todos o una gran mayoría acuden, entonces la situación de Fabol y los capitanes de los 14 clubes profesionales quedará en entredicho.
Se conoce que el club The Strongest, con la debida anticipación, señaló que no estaba de acuerdo con las determinaciones de Fabol.
Esta organización, en varias oportunidades, se ha excedido en sus determinaciones, por ejemplo, apuntando que no estaban de acuerdo con la presidencia interina de Marco Rodríguez, y en algún momento apoyando claramente a Marcelo Claure, promotor de la compra de los derechos de televisión, Unidos por el Fútbol. Se tomaron atribuciones que no les corresponde. Lucir la casaca nacional es un orgullo para cualquier jugador e impedir que esto ocurra es un atentado a la libre forma de pensar y actuar del futbolista. Entonces la pregunta es: ¿quién tiene la razón? Alguien quedará mal parado. La Federación Boliviana de Fútbol, el técnico César Farias, los jugadores, los capitanes de clubes y el propio gremio de futbolistas.
Señores, que ninguno quede en fuera de juego. Todos tienen que apuntalar a la selección nacional para buscar la ansiada clasificación al mundial de Catar 2022.
“Lucir la casaca nacional es un orgullo para cualquier jugador e impedir que esto ocurra es un atentado a la libre forma de pensar y actuar del futbolista”
El autor Eduardo Arévalo es director de Codebol y titular del Círculo de Periodistas Deportivos de Cochabamba (CPDC)




















