
RAÍCES Y ANTENAS
Si hay un tema sensible para el Gobierno es el cuestionamiento de los éxitos económicos y sociales de su gestión. En términos económicos, la narrativa triunfalista está concentrada en dos resultados: el crecimiento de la economía y reducción de la pobreza. En ambos casos, el oficialismo utiliza indicadores muy básicos y parciales, desde el punto de vista técnico, pero los presenta en la propaganda política como grandes cambios en el desarrollo y en el bienestar social.
Avenida Camacho, siete de la noche. La urbe paceña encierra el día. Centenas de personas buscan retornar a sus hogares. La calle, el espacio público por excelencia, es disputado de manera caótica por decenas de minibuses. La gente circula por todos lados. Automóviles rugen sus motores y tocan frenéticamente las bocinas. Ciertamente así deber ser una esquina de Calcuta en la gigante India. No se respeta ninguna norma.
En Bolivia, desde los años 40, la industrialización es vista como la vía para salir de la pobreza y buscar mejores niveles de desarrollo. Para unos, industrialización es una integración vertical; es decir, significa pasar de criar vacas a producir cuero y calzado. De producir minerales en bruto a elaborar lingotes o bienes más elaborados. Generar valor agregado en la misma cadena de valor. Para otros significa diversificación; en otras palabras, es ampliar la gama de bienes producidos por la economía. Se ofrecen carteras de cuero, relojes, heladeras o camisas.
A mediados de 1994, el rector de la Universidad Católica Boliviana (UCB) me invitó a ser parte del equipo de Maestrías para el Desarrollo (MpD), un nuevo programa de posgrado que se estaba creando en esta casa de estudios superiores. En la época, aún muy joven, ocupaba un alto cargo público. Eran tiempos en los que se proyectaban transformaciones económicas profundas que dejarían huellas en la historia del país.
Según diferentes encuestas, la corrupción es una de las principales preocupaciones de los bolivianos. En los últimos años, este fenómeno se ha incrementado en el país y en América Latina gracias al caso de Odebrecht.
Hace algunas semanas se ha conocido que una empresa nacional despidió a más de 500 trabajadores. Otras industrias formales locales siguieron el mismo camino agobiadas por el contrabando y la competencia desleal de unas importaciones .favorecidas por un tipo de cambio real apreciado. Las empresas también aducen incrementos de costos laborales desmedidos.
El gobierno nacional ha intensificado la propaganda electoral en torno a los resultados económicos y sociales del modelo del proceso de cambio. Veamos cuales son las principales características discursivas de la posición oficial.

