
EL SATÉLITE DE LA LUNA
En cada uno de los siempre más frecuentes y conocidos escándalos del actual Gobierno, los ciudadanos sufrimos el castigo adicional de que se nos tome soberanamente el pelo con la consabida promesa de investigar a fondo “¡caiga quien caiga!”.
No pensaba referirme a la controversia en torno al aborto, pero la tajante línea editorial y la asimetría con que el periódico que me aloja en La Paz trata esa temática me obligan a hacerlo sin tapujos, con la libertad que nace de la amistad y el respeto.
Hace siete meses, La Paz vivió una crisis de agua producto de una mezcla explosiva de imprevisión e ineptitud. Las lluvias del verano apaciguaron la rabia de los paceños, pero no impidieron que se descabezara la plana mayor del sector, salvando las responsabilidades políticas del Gobierno bajo la excusa de: “no sabíamos; no nos advirtieron; nadie nos informó”.
El Reglamento de Preselección de Candidatos para magistrados, recientemente aprobado por la ALP, incluye indudables mejoras con respecto a su desastroso predecesor que normó las elecciones del año 2011. No obstante, sigue conteniendo varios aspectos ambiguos, criticables y tramposos.
Los vientos de guerra que han vuelto a soplar fuerte gracias a la retórica de Trump y del insano Kim Jong-un siguen persiguiéndome, aunque espero espantarlos catárticamente con esta columna.
Nací en la posguerra europea de modo que mi experiencia de la guerra es sólo indirecta y circunscrita a los pocos meses que el conflicto golpeó la región de Roma. Hace 18 años, al morir mi madre, encontré su diario y reviví, con gran conmoción, todo el entusiasmo de una muchacha de 20 años, liberada por fin de la pesadilla de la muerte y entregada nuevamente a los juegos del amor.
Si preguntara a quemarropa por el nombre de una mujer científica, quien sabe “siete de diez bolivianos” nombraría a Madame Curie (Marie Sklodowska), la química franco-polaca del siglo XX que se hizo merecedora de dos premios Nobel (Física, 1903, y Química, 1911). Sin embargo no es la única, ni tal vez la más brillante mente científica femenina de la historia.
El Art. 384 de la Constitución (CPE) afirma que el Estado “protege a la coca”, sin precisar de qué.
¿Por qué la coca debe ser protegida por el Estado y no la quinua? Además, si la coca es buena, ¿por qué sus cultivos (a diferencia de los de la caña de azúcar) necesitan ser “legalizados”, o sea, restringidos, controlados y normados por ley?
La Primera Pareja, autodenominada “Yunta”, se estableció en el Jardín del Edén, repleto de toda clase de animales domésticos y salvajes, fruta para alimentarse y hojas para “pijchar”. En el centro del Jardín, su dueño, el Pueblo, plantó el Árbol de la Rerere, protegido por alambres de púas, marca Copolma, de sólida Constitución.
El “fenómeno” Trump está sacudiendo varios aspectos de la política interna e internacional de los EEUU y el sector de la energía, por su importancia en la economía y en la política exterior, no es una excepción. Algunas preguntas flotan en el aire: ¿qué pasará con el precio del petróleo? ¿Qué implicaciones habrá sobre la economía de la región y de Bolivia en particular?

