
NOTAS DE CAMPO
Hace más de un siglo, un 8 de marzo de 1908, obreras de una empresa neoyorkina, decidieron entrar en huelga y de manera pacífica encerrarse en la fábrica, pues las condiciones laborales para las mujeres eran deplorables, 14 horas de trabajo al día; a ello se añadía, para muchas, llevar el embarazo, la lactancia, dedicarse a las tareas del hogar. Y encima, los sueldos eran bajísimos respecto a los que recibían los hombres. En ese entonces las demandas eran: igualdad en el salario, jornadas laborales de 10 horas, permitir a las obreras la sindicalización como al hombre.
El 21 de febrero de 2016 no es ni será una fecha más en el calendario. Los bolivianos y bolivianas la recordaremos como el día en que votamos, y expresamos nuestra concepción sobre la democracia. Dijimos no a la reforma de la CPE, negamos a que alguien pueda permanecer en el poder por más de dos periodos consecutivos. Aunque cabe aclarar que el presidente Evo Morales buscaba su cuarto mandato con esa reforma.
Los vecinos de Tiquipaya desde el martes 6 de febrero estamos en ascuas debido a la mazamorra y al desastre ocasionado por ésta en algunos barrios de la zona.
Las pérdidas humanas y materiales aun a ciencia cierta son incalculables, lo cierto es que no se previno y ahora estamos en emergencia, tratando de paliar el desastre.
Señores autoridades del TCP: ¿A cuántos centímetros arriba de la rodilla consideran que un vestido es corto?
Ados semanas de festejar el día del niño y la niña, los sucesos de marzo nos erizaron la piel y la indignación nos llegó hasta el tuétano. La muerte de cuarenta niñas en Guatemala y en Bolivia, la muerte de Eva por hambre, hacen que nos detengamos a pensar en ellas, en lo que nos estamos convirtiendo como sociedad y en lo que nos toca demandar al Estado; pensar que los niños y niñas no son sólo el futuro de la humanidad, sino simplemente en que son personas, que merecen ante todo el cuidado material, emocional y psicológico.
No hay que olvidar aquel día negro que Cochabamba vivió, ese fatídico 11 de enero de 2007, y traer a la memoria lo que no podemos, ni debemos repetir. Los/as cochabambinos/as descubrimos y palpamos el racismo existente en la ciudad crisol. Aquel bien ganado concepto de la ciudad cosmopolita que albergaba a propios y extraños, ciudad de paso que recibía con los brazos abiertos a migrantes, se cayó aquel día.
No cabe duda que América Latina pierde a un defensor de los derechos indígenas
Toca rendir un homenaje a esos mineros que la protagonizaron y a sus dirigentes

