
ÁGORA REPUBLICANA
Sostengo que enero de 2020 significará una inflexión en la vida política boliviana, cualquiera sea el resultado electoral que se produzca. Son tantas las señales que estamos analizando sobre la acumulación de necesidades materiales, que será imposible continuar con el modelo impuesto por el actual gobierno; quien ascienda al poder, deberá tomar decisiones improrrogables.
La pregunta de la década de los 90 fue: “¿Cuánto de marginalidad podrá soportar la democracia en América Latina?” Si ponemos en valor los titulares de los medios y el comportamiento de varios colectivos, la pregunta de esta década podría ser: “¿Cuánto de corrupción y de exclusión podrá soportar la democracia?”
En enero del año 2020 se iniciará otra etapa de la democracia boliviana y se deberá enfrentar un proceso post-evista. Cualquiera sea el presidente de la república, del MAS o de la oposición.
Las organizaciones políticas existentes en Bolivia suman ocho partidos políticos nacionales y 92 organizaciones territoriales con personalidad jurídica, de naturaleza departamental y municipal. Este recuento que nunca fue secreta pero no había sido puesta en contexto, demuestra la nueva Bolivia política, profundamente territorial, agraviada permanentemente por “lo centralista”, y con necesidades de construir ciudadanía y nación desde donde vive, hasta llevarla a otros niveles. Es decir, de abajo hacia arriba.
La sorpresa que generó incredulidad, vino de la mano de una noticia de la BBC el 17 de junio que titulaba “100 obras literarias que transformaron el mundo”. El número 74 dice: "América" (Raúl Otero Reiche, 1980). Lo notable de la crónica es que forma parte de una lista en la que se encuentran Homero, George Orwell, Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare, Gabriel García Márquez, Dante Alighieri, Jorge Luis Borges...
Un equívoco político del Estado boliviano está generando una confrontación de resultados negativamente innecesarios, la ruptura de la relación entre lo urbano y lo rural. La opción ideológica por lo “originario indígena campesino” nos ha llevado a una suerte de negación de lo urbano, como si vivir en ciudades fuese negativo.
Así se inician los sondeos de opinión y encuestas electorales. Las respuestas configuran un resultado que sirven para orientar comportamientos y analizar tendencias. En la mayoría de los casos, cuando falta tanto tiempo aún para el verificativo de las elecciones, lo que hacen es tratar de esclarecer cuáles serían los nombres que lograrán llegar a las elecciones, y cuáles se incorporan como parte de un juego de acertijos similar a la “suerte sin blanca” de las ferias parroquiales.
Un indicador de la calidad de vida de quienes vivimos en ciudades, es el ocio productivo; la categoría se refiere a las posibilidades que tenemos para ocupar nuestro tiempo libre de manera útil y creativa. Luego de descansar y de trabajar, ¿qué actividades podemos realizar las horas restantes del día y los fines de semana?
Por ser un derecho, no estamos necesariamente obligados a ejecutar una actividad, sin embargo, el modo de utilizar ese tiempo y espacio, demostrará indiscutiblemente un grado de consciencia urbana.
La comunidad académica ha sido sorprendida por una afirmación del vicepresidente Álvaro García Linera: “Mientras que en el resto de los países la población rural disminuye, en Bolivia comenzó a suceder un proceso diferente: la población rural se ha incrementado"

