
ÁGORA REPUBLICANA
Las personas, como los pueblos, se ponen frente a sí cuando hay un “otro” que los interpela o una circunstancia que los confronta. Algunas veces se trata de acciones y discursos públicos y en otras es la suavidad de una mirada o una pregunta sencilla, “¿por qué así?”.
En el ejercicio de nuestra personalidad, en ambientes distendidos y cordiales, no tenemos necesidad de preguntarnos o responder quienes somos, simplemente, vivimos.
El lunes 30 de marzo, nos reunimos en Camargo académicos, investigadores, empresarios, productores, comunicadores, músicos, bohemios, poetas y degustadores del vino, el singani y el turismo, para brindar, cantar, bailar y compartir el ágape que se comparte en las fiestas, celebrando la vida, el compromiso con el mañana y comprobando la consistencia de la consigna: “Bolivia, un Estado turístico”.
Una primera reflexión de urgencia deja en evidencia que no existe una sola organización política que pueda interpretar o proponer, en todo el territorio, un ordenamiento integral de la vida social boliviana, con una dispersión partidaria y una ausencia ideológica.
Faltando cinco días para la irrupción definitiva de la Bolivia urbana, quienes estudiamos los fenómenos de la participación ciudadana, la gestión pública y el funcionamiento de la administración, estamos entusiasmados frente a los aportes que se están produciendo desde todos los ámbitos de la sociedad y el Estado:
Si deseamos salir de esta espiral de incomodidades en la que estamos ingresando, debemos asumir que nos estamos volviendo una sociedad intolerante.
Sin forzar ninguna situación y reconociendo solamente que padecemos una molestia acumulada y que no habrá un milagro que lo resuelva de un día a otro, debemos sincerarnos para enfrentarlo.
Son tantos, y tan atropellados, los cambios que se están produciendo que generan una suerte de confusión.
En las próximas elecciones necesitamos contar con los ciudadanos que ejercen la soberanía en los territorios, la condición para que los departamentos sean autonómicos, está en que ella se practique a plenitud en los municipios.
Estando cerca el Carnaval, es un buen momento para insistir en el turismo como instrumento de desarrollo. Y aunque pareciera que no asumimos de manera plena lo que ello significa y muchas de nuestras conductas no son coherentes con el objetivo que buscamos, será el debate y la persistencia que nos ayudarán con la consciencia.
No son buenas noticias los costos que tienen los pasajes aéreos internos que están en vigencia desde ayer y hemos visto que sigue a flor de piel el bloqueo de caminos.
La continuación de la vida facilita el olvido que, cuando llega, nos ayuda a superar la tristeza y el dolor. ¿Acaso recordamos los golpes militares, el encierro angustioso durante la pandemia, el dólar a 20 bolivianos o las filas infames para comprar gasolina?
En Prosas apátridas, Julio Ramón Ribeyro señala que “podemos memorizar muchas cosas, imágenes, melodías, nociones, argumentaciones o poemas, pero hay dos cosas que no podemos memorizar: el dolor y el placer…
La administración de los conflictos sigue un protocolo ya establecido. La adopción de una medida, la reacción, el establecimiento de plazos, el inicio de acciones, bloqueo, tensionamiento, escalamiento, violencia, medición de fuerzas, negociación, firma de acuerdo, desmovilización…

