
ÁGORA REPUBLICANA
Edelberto Tórrez Rivas, cientísta político guatemalteco, definió la situación en la Centro América de la década de los 80, como de un "empate político". Las fuerzas no podían ganarse. En Nicaragua era gobierno el Frente Sandinista y tenía a la contra, apoyada por EEUU, haciéndole la guerra. En El Salvador gobernaba la derecha apoyada por Washington, con el frente Farabundo Martí alborotando el vecindario.
La solución, después de más de 30 años de enfrentamientos, fueron los Acuerdos de Paz de Esquipulas, a los que se sumó Guatemala.
El título de esta columna repite una frase que se popularizó durante la pandemia. ¿Cuándo sería el día después?, nadie lo sabía, pero en medio del encierro y la incertidumbre todos buscamos pretextos para seguir soñando, y, la mayoría, enfrentamos el reto de reinventarnos.
Estamos estrenando autoridades departamentales que no pueden seguir siendo espectadoras en este momento de crisis y de oportunidades.
En Paraguay se llama Consejo de Gobernadores y es el organismo colegiado que agrupa a los 17 gobernadores. Su función principal es coordinar políticas públicas, unificar criterios de desarrollo regional y articular el trabajo conjunto entre los gobiernos departamentales y el Poder Ejecutivo.
El teatro griego, en su expresión más sublime, logró que una misma situación, dependiendo de la máscara (personalidad) que se ponía el actor, fuera una tragedia, un drama o una comedia. Repasemos algunas escenas desde el buen genio y la ternura.
La posesión de las nuevas autoridades territoriales debe convertirse en un augurio para arremeter con absoluta consciencia la continuidad de la ampliación de las posibilidades masivas de desarrollo que ofrece el turismo.
Respetando opiniones como las de Agustín Echalar que señala que "Creer que Bolivia puede vivir del turismo es una gran ingenuidad y proclamarlo es una enorme irresponsabilidad", ¡hay a quienes nos da la soberana voluntad de proponer vivir del turismo!
Las personas, como los pueblos, se ponen frente a sí cuando hay un “otro” que los interpela o una circunstancia que los confronta. Algunas veces se trata de acciones y discursos públicos y en otras es la suavidad de una mirada o una pregunta sencilla, “¿por qué así?”.
En el ejercicio de nuestra personalidad, en ambientes distendidos y cordiales, no tenemos necesidad de preguntarnos o responder quienes somos, simplemente, vivimos.
El lunes 30 de marzo, nos reunimos en Camargo académicos, investigadores, empresarios, productores, comunicadores, músicos, bohemios, poetas y degustadores del vino, el singani y el turismo, para brindar, cantar, bailar y compartir el ágape que se comparte en las fiestas, celebrando la vida, el compromiso con el mañana y comprobando la consistencia de la consigna: “Bolivia, un Estado turístico”.
Una primera reflexión de urgencia deja en evidencia que no existe una sola organización política que pueda interpretar o proponer, en todo el territorio, un ordenamiento integral de la vida social boliviana, con una dispersión partidaria y una ausencia ideológica.
Faltando cinco días para la irrupción definitiva de la Bolivia urbana, quienes estudiamos los fenómenos de la participación ciudadana, la gestión pública y el funcionamiento de la administración, estamos entusiasmados frente a los aportes que se están produciendo desde todos los ámbitos de la sociedad y el Estado:
Si deseamos salir de esta espiral de incomodidades en la que estamos ingresando, debemos asumir que nos estamos volviendo una sociedad intolerante.
Sin forzar ninguna situación y reconociendo solamente que padecemos una molestia acumulada y que no habrá un milagro que lo resuelva de un día a otro, debemos sincerarnos para enfrentarlo.

