
DESDE LAS REDES
Cuando se anunció que Cochabamba sería la sede de los XI Juegos Suramericanos, en mayo de 2013, parecía una fecha que nos permitiría afrontar con cierta holgura los retos de este certamen polideportivo. Hoy, a pocos días de la inauguración de este importante encuentro internacional, nos damos cuenta que, como solemos decir los bolivianos, “nos hemos hecho pisar con el tiempo”.
Es increíble la facilidad con la que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se ha encargado de provocar su propio descrédito. La corrupción, el clientelismo y el prebendalismo son los medios con los que los partidos políticos han instrumentalizado su autodestrucción.
El alcalde José María Leyes ha asegurado que las investigaciones que se siguen luego de la denuncia de supuestas irregularidades en el proceso de licitación y adquisición de mochilas y útiles escolares responderían a la intención que tiene el MAS de propinarle un golpe (político).
Evidentemente llama la atención la agilidad, la eficiencia y la prolijidad con la que la ley está actuando en el caso de las mochilas chinas que, como se ha informado durante la semana, ha descubierto otras irregularidades en los procesos de licitación de cemento asfáltico.
El 8 de enero escribí la que pensé que era mi última columna. Me despedía de este medio bajo el título Tiempo de agradecer ; había decidido que era momento de cerrar un ciclo, y lo hice agradecida con la revista Oh! por haberme acogido entre sus páginas con las libertades que suele otorgar esta casa periodística, pero al mismo tiempo agobiada por un oficio que suele interpelar a quienes tenemos el privilegio de asumirlo más que sólo ejercerlo.
El 8 de enero escribí la que pensé que era mi última columna. Me despedía de este medio bajo el título Tiempo de agradecer; había decidido que era momento de cerrar un ciclo, y lo hice agradecida con la revista Oh! por haberme acogido entre sus páginas con las libertades que suele otorgar esta casa periodística, pero al mismo tiempo agobiada por un oficio que suele interpelar a quienes tenemos el privilegio de asumirlo más que sólo ejercerlo.
No me extraña que el resultado del Referéndum para el Movimiento Al Socialismo haya tenido como conclusión fundamental un proyecto de ley que intente regular las redes sociales a propósito de la “guerra sucia” desplegada en ellas que, de acuerdo a la lectura del Gobierno, promovió el triunfo del NO. A ello, se suman --en palabras del propio presidente Evo-- los periodistas indisciplinados, los medios de comunicación de “derecha” y las empresas encuestadoras que se adelantaron a los hechos.

