
BUSCANDO LA VERDAD
Bolivia es uno de los países donde el precio de la gasolina es de los más bajos del mundo –herencia de gobiernos anteriores– con la “especial” de 85 octanos a Bs3,74.- el litro (54 centavos de dólar) y la “gasolina “premium” de 95 octanos a Bs4,79.- (69 centavos de dólar). Nadie se queja del precio de la premium pero ¡cuántos se quejan de la especial, pues su vehículo cascabelea! ¿Ud. también?
¿Cómo educamos a nuestros hijos? ¿Les damos tiempo o cosas a cambio? ¿Qué hacemos frente a la absorbente tecnología? ¿Tienen límites de horario? ¿Nos importan tanto como para disciplinarlos, así nos duela?
La pregunta del millón es… ¿por qué no hacemos lo que sabemos hacer bien –producir con biotecnología para exportar más alimentos– y con ello crecer al 7%?
Imposible no escribir nuevamente sobre la economía boliviana luego de una avalancha de noticias en relación al tema, todas girando en torno a una variable que, pese a su altísima gravitación para el crecimiento del PIB, no ha merecido la mejor de las atenciones: el comercio exterior.
Halloween está asociado a prácticas sagradas atávicas encubiertas -asociadas a la oscuridad y el miedo- cuyo verdadero objetivo espiritual es el actuar con los muertos
De la deslumbrante presentación presenciada entendí el enorme esfuerzo que implicó el construir la nueva Marca País -durante dos años- con la compañía especializada Future Brand
Un importante acto se desarrolló el 12 de octubre de 2017 ante una nutrida concurrencia en predios de Fexpocruz, en Santa Cruz de la Sierra, al que habiendo asistido me permite relatar lo observado. Del lanzamiento oficial de la nueva Marca País “Bolivia Corazón del Sur”, confieso –honestamente– que no tuvo nada que envidiar a otros de similar naturaleza que vi en el extranjero.
Si hay un sector productivo que brilla con luz propia en Bolivia, es el del complejo oleoproteico de la soya (grano, aceites, torta, harina integral, lecitina) al haber logrado el autoabastecimiento del país ahorrando divisas por sustitución de importaciones de aceites y grasas animales y vegetales, además de generar divisas por la exportación de excedentes -mil millones de dólares en promedio en los últimos 5 años- con un increíble efecto multiplicador por la agregación de valor y generación de empleo. ¡Esto es soberanía alimentaria!
“Productores revelan uso de semilla de maíz transgénico de contrabando”, fue el impactante titular de una noticia en la que el presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente, Isidoro Barrientos, informó que el 50% de la siembra de sus representados en Cuatro Cañadas –Santa Cruz, Bolivia– utiliza semillas de maíz genéticamente modificadas, por lo que instó a su legalización: “Este es el camino, hay que discutir la parte técnica, sino no hay plata que aguante y tenemos que ser competitivos” (El Deber, 21.9.17).
La solidaridad dignifica al ser humano cuando su ayuda se da sin ningún tipo de cálculo, bastando la satisfacción del deber cumplido. El perfecto acto de solidaridad radica en dar algo de sí esperando que quien lo reciba, mejore. Para ello, la persona necesitada debe estar dispuesta a ser ayudada, aunque no siempre ocurre esto pues la vergüenza, el orgullo o la autosuficiencia muchas veces le impiden recibir apoyo.
Nada podría resultar más providencial para un país cuyo crecimiento de su economía se desacelera, que se haga pública la posibilidad de nuevas inversiones que impliquen el poder producir más en algún rubro, ahorrar divisas por importación, generar más dólares por vía de la exportación y, con todo ello, un gran movimiento económico interno gracias a la creación de empleos dignos y sostenibles en el tiempo, que reporten buenos ingresos para los ciudadanos.

