
BUSCANDO LA VERDAD
Todo parecía que iba bien, demasiado bien, Bolivia viajaba ‘con viento de cola’, sus reservas internacionales netas (RIN) llegaron a ser tan altas que al ponderar los más de 15.000 millones de dólares sobre el producto interno bruto del país, tal proporción solo era comparable con la de la China y todo, gracias a las exportaciones tan poco valoradas por algunos.
Cada 6 de agosto, fecha en que se recuerda la fundación de la República de Bolivia en 1825, la prensa suele requerir una evaluación para saber cómo está el país. No siendo este año la excepción, a la luz de la delicada situación política, económica y social en la que nos encontramos, decidí preguntarme: ¿por qué es que teniéndolo todo, no hemos podido avanzar más, y más rápidamente, y qué es lo que nos está faltando para ello?
Lo conocí hace años atrás, desde un principio me pareció una persona diferente y el tiempo lo confirmó. A lo largo de mis casi 40 años de trabajo en el campo del comercio exterior, era casi inevitable que tuviera que trabajar con él, como gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), y, él, como un joven periodista que desde muy temprano empezó a destacar por su capacidad, valentía y compromiso en la tarea de informar, comunicar y orientar.
Según la Real Academia Española (RAE), “impregnar” significa “penetrar las partículas de un cuerpo en las de otro, fijándose por afinidades mecánicas o fisicoquímicas”, asimismo, “mojar un cuerpo poroso de manera considerable”.
Mientras que una de las acepciones de “pringar”, según la misma RAE, es “denigrar, infamar, poner mala nota en la fama de alguien” y también “comprometer a alguien en un asunto ilegal o de dudosa moralidad”.
¡Cómo pasa el tiempo! Ha transcurrido medio año ya, y a la hora de hacer una evaluación de la economía del país, a la luz de la información disponible, podría decirse que las principales preocupaciones de la gente son el posible crecimiento modesto, nulo o negativo del producto interno bruto (PIB) y la inflación anualizada cercana al 10%.
La ideología puede engatusar y ayudar a ganar elecciones, pero nunca a solucionar la pobreza ¡todo lo contrario! Si cree que esto no es así, mire a Cuba y Venezuela, muestras claras del fracasado discurso antiimperialista, mientras otros países entendieron que producir, exportar, atraer inversiones y tecnología para generar empleos de calidad e ingresos sostenidos y sostenibles.
Es lo que marca la diferencia, además de haber comprobado que un mercado que brinda, como pocos, tal oportunidad, es el de los Estados Unidos de América.
Después de más de 50 días de bloqueos de calles, caminos y carreteras, el Gobierno boliviano decretó estado de excepción para que las Fuerzas Armadas puedan auxiliar a la Policía Boliviana a fin de restablecer el orden y garantizar los derechos ciudadanos severamente afectados, entre ellos, al libre tránsito, al trabajo, a la alimentación, a la salud y a la vida misma.
En las últimas cuatro semanas escribí tres veces sobre los bloqueos que azotan al país, cuestionando si bloquear es una “¿Protesta social, sedición o acto de guerra?”, mostrando también lo que pasa “Cuando el reclamo deja de ser protesta y pasa a ser barbarie”; finalmente, que la cultura del bloqueo en el occidente del país da cuenta de “La Bolivia posible”, esta última en el oriente boliviano ¡bendita tierra de Dios! Hoy escribo nuevamente sobre el tema desde una perspectiva distinta para entender el porqué del fenómeno.

