
BUSCANDO LA VERDAD
Hay algo profundamente revelador en la historia económica de Bolivia: prácticamente desde la época de la colonia, ha dependido de la explotación de recursos naturales extractivos no renovables, llevándola a ser tipificada como un país primario-exportador, como si esa fuera la única identidad posible. Oro, plata, estaño, petróleo, gas, cada ciclo de precios altos prometió prosperidad a los bolivianos, pero lo cierto es que ninguno logró sostenerla en el tiempo.
Cuando un país decide dejar de “mirarse el ombligo” y se atreve a ver a su alrededor para contrastar su situación; cuando mira al mundo y se da cuenta de que hay quienes progresan más; cuando descubre que existen mejores formas de hacer las cosas y que en sus manos está la salida, ese país triunfará. Bolivia pasa por un momento difícil y es de esperar que la dura lección haya sido aprendida.
A propósito de aquello de que “la Biblia retornó a Palacio” con el actual Gobierno que tomó posesión el 8 de noviembre pasado, y, que igualmente volvieron las Sagradas Escrituras a la Asamblea Legislativa juntamente con el crucifijo cristiano, ocasionando el reclamo de que, al ser Bolivia un Estado laico no correspondía juramentar a las autoridades ante dichos símbolos, cabe recordar que nadie dijo nada cuando en los últimos 20 años se dieron ahí mismo toda clase de rituales paganos, sacrificios, dedicaciones a ídolos, difuntos, etc.
El 7 de noviembre de 2025, en Santa Cruz de la Sierra se dio algo más que una cumbre, se vivió un reencuentro.
Un nuevo ciclo político se avecina en Bolivia a partir del 8 de noviembre de 2025, cuando Rodrigo Paz Pereira asuma como presidente, para, Dios mediante, gobernar por cinco años gracias al 54,5% de apoyo que logró en el balotaje.
Enorme responsabilidad la del primer mandatario electo y sus colaboradores, la de no defraudar a los millones de ciudadanos que ansían vientos de cambio, de ahí que lo que anuncie en su mensaje a la nación será vital para dar esperanza. Como estoy pendiente de ello, entre sueños le oí discursear algo así:
A propósito del momento altamente político que vive el país, decidí escribir una columna diferente que espero sea de utilidad tanto para la sociedad, como para aquellos que –no creyendo que descienden del mono– de un tiempo a esta parte han levantado el nombre de Dios, una y otra vez, buscando ganar apoyo para llegar a lugares de privilegio.
La madrugada del 3 de octubre de 2025, Montero se tiñó de miedo. Más de cien encapuchados armados irrumpieron violentamente en la propiedad “Patujú”, como una turba de hienas, sembrando pánico y destrucción.
No fue un mero avasallamiento, fue un acto de terrorismo: trabajadores golpeados, ganado sacrificado, cultivos devastados y el productor, Pablo Vaca Díez, secuestrado como botín humano. Su esposa lloró ante las cámaras pidiendo auxilio, clamando por la vida de su marido.

