
BUSCANDO LA VERDAD
El Patio Colonial del Museo de Historia de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno fue el escenario de una --casi bohemia-- noche donde se llevó a cabo uno de los eventos más significativos que recordaré siempre. Allí estaban no solo mi familia sino más de un centenar de amigos, para compartir conmigo una alegría. Fue la noche del 12 de abril de 2017, día memorable porque hasta el Cielo puso de sí para que ocurriera ya que justo ese día paró la seguidilla de lluvias sobre Santa Cruz de la Sierra, permitiendo realizar el Acto a la intemperie, con atemperado clima.
Una parte importante del mundo celebra la Semana Santa con actos litúrgicos, procesiones y ritos -visitas de iglesias, v.gr.- por tradición, empezando el Domingo de Ramos para concluir el Domingo de Resurrección. Durante este tiempo se recuerda la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
En julio del 2013 se pactó el acople de la Agenda Agroproductiva con la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025 con el propósito de acabar con la pobreza extrema y bajar la pobreza relativa al máximo. Se dijo entonces que de mediar las condiciones --seguridad jurídica, libertad de exportación, uso de biotecnología y mejora del sistema de logística y transporte-- el sector agroproductivo invertiría 13.000 millones de dólares: 10.000 millones en el sector agropecuario y 3.000 millones en agroindustria, para aumentar la producción.
¿Que el PIB de Bolivia crezca al 4,7% solo para pagar un segundo aguinaldo el 2017? No, no quiero eso para mi país. ¿Que nuestra economía se expanda al 4,7% para ser los campeones en Sudamérica, cuando en otros lados lo hacen más? Tampoco quiero eso para Bolivia. ¿Crecer al 4,7%y seguir siendo pobres, con mala salud y educación? De ninguna forma quiero eso para nuestros padres, nuestros hijos o para nosotros mismos.
¿Es Ud. todo lo que quisiera ser? ¿Tiene Ud. todo lo que deseara tener? ¿Hace todo lo que añoraría hacer? Puede que no tenga la mejor apariencia externa que le haga feliz; que no posea dinero para vivir mejor; que la enfermedad o una deficiencia congénita le impidan hacer algo. Le pregunto si por tales insatisfacciones alguien debería decidir si Ud. debería seguir viviendo o morir…
Día y noche se ven niños y adolescentes en puntos estratégicos de las avenidas en Santa Cruz de la Sierra pidiendo limosna, limpiando parabrisas o haciendo piruetas por una moneda, aunque también hay quienes agresivamente exigen dinero a quien esté parado en un semáforo en rojo, dándose casos de agresión por la negativa del conductor a colaborar o la insuficiencia de lo entregado. Le pasó a mi esposa Jannet. ¿También a usted?
La Policía Boliviana informó de 67 muertes en el país durante el Carnaval 2017, un 29 por ciento más que lo reportado en el Carnaval 2016. Fueron siete homicidios, tres feminicidios, dos suicidios, un asesinato, 41 muertos en accidentes de tránsito y 13 muertes por otros motivos, dio cuenta la Agencia de Noticias Fides ANF (1.3.17).
Un día antes del Carnaval, queriendo advertir del peligro, divulgué este reporte oficial: “El Carnaval 2016 dejó un saldo de 52 muertos. Santa Cruz, La Paz y Tarija fueron los Departamentos donde más se consumió bebidas alcohólicas”.
Cuando muchos pensaban que Bolivia era el ombligo del mundo y que la quinua real orgánica no tendría parangón, la biotecnología se encargó de romper tal sueño y amenaza en convertirlo en una pesadilla poniendo en jaque al grano de oro del occidente del país por el serio riesgo de tener que lidiar en breve con una mayor oferta mundial de este superalimento --a un menor precio y con mejor calidad-- frente a lo cual no queda otra opción que pensar con cabeza fría, poner los pies sobre la tierra, mejorar la productividad y bajar costos de producción, en suma, ser competitivos.
Con la mejor intención, seguro de que ayudaría a promover el consumo de la ancestral quinua boliviana en el mundo, un gran esfuerzo respaldado por el propio presidente del Estado, Evo Morales, logró que la ONU --a través de su secretario General, Ban Ki-moon- declarara al 2013 como el “Año Internacional de la Quinua”, desde su sede en New York.
“De pronto nos cubrió una nube negra de ocho, 10 kilómetros de ancho. No se podía ver de lo negra que era. Pensamos que era la plaga de Moisés”, dijo un campesino sobre la invasión de millones de langostas en Santa Cruz, la principal región productora de alimentos de Bolivia (BBC Mundo, 9.2.17). El problema se inició en febrero en el municipio de Cabezas, pasando a La Guardia y El Torno, afectando cultivos de maíz, sorgo, soya, cítricos y pastos.

