Intérpretes de sordos, una quijotesca misión en silencio
“La mayoría de los sordos no nacemos así”, dice a través del lenguaje de señas y de una intérprete Marcelo Caballero, miembro de la Asociación de Sordos Cochabamba (Asorco). ¿Qué pasó? Accidentalmente, sufrió varias caídas cuando era pequeño. Los golpes en la cabeza le provocaron la pérdida paulatina de audición y eso le impide comunicarse, pues, aunque tenga potente voz, no aprendió a decir palabras porque dejó de escucharlas.
No es el caso de Yerko Canedo, que a sus 10 años sufrió una enfermedad que le provocó una fiebre muy alta, que le afectó el sistema auditivo. Él aprendió a hablar e incluso escucha con audífonos, pero a más de una década de silencio, el sonido le molesta y asegura estar más cómodo comunicándose a través de las señas, mediante un intérprete.
“Y es que los intérpretes son vitales para la vida de los sordos, que al igual que todas las personas, necesitamos comunicarnos con nuestro entorno para hacer trámites, ir a hospitales, comprar cosas, todo lo que un ser necesita para desenvolverse, principalmente comunicarnos con nuestras familias, que es donde más tenemos problemas”, dice.
Muchos de esos parientes se han impuesto una misión: lograr que el Gobierno asegure a cada sordo una efectiva comunicación con el mundo exterior, vital para informarse, formarse e integrarse a la sociedad, que muy pocas veces los toma en cuenta como personas conscientes y con todas sus facultades mentales.
Los miembros de Asorco, que ahora son unos 120, comenzaron hace unos 20 años a reunirse como amigos y fueron poco a poco tomando contacto con sordos de otros países, quienes les recomendaron que conformen la Asociación. Luego, consiguieron llamar la atención de la Alcaldía, que les proporcionó un terreno en 1999. “Nosotros comenzamos las construcciones del muro. Algunos empresarios nos apoyaron con material y Suecia nos apoyó con el acabado fino del lugar, que ni siquiera tenía baños”, dice Canedo.
Sus familiares dieron un paso más, ya que, conscientes de las necesidades de una persona con ese tipo de discapacidad, crearon la Asociación de Intérpretes, también guiados y apoyados por Suecia. “Necesitamos intérpretes, los llamamos, pero no hay quién les pague”, dice Canedo.
El reino de Suecia también los apoya con el pago de dos intérpretes, pero se nota a todas luces que éstos no son suficientes para la cantidad de sordos que necesitan de sus servicios.
En Suecia existen al menos 500 intérpretes pagados por su gobierno que también corre con gastos del implante coclear, requerido para curar la sordera.
“Si el implante se realiza cuando la persona recién se ve afectada por la sordera, es fácil acostumbrarse, pero después de tantos años de no oír nada, incluso los audífonos molestan y hacen doler la cabeza”, confiesa Canedo.
Tras mucha presión ejercida por Asorco ante el Gobierno, éste, a través de la Prefectura de Cochabamba, apoya con un intérprete, pero ellos pretenden insistir hasta lograr por lo menos 10 más.




























