Han pasado 30 años de las primeras manifestaciones excepcionales de la imagen del Cristo de Limpias o de la Agonía en el valle de Cochabamba, que comenzó a exudar lágrimas de sangre en el oratorio familiar de los Arebálo Urquidi, en la zona de San Pedro, donde ahora existe una capilla.
Decenas de personas fueron ayer a la parroquia Compañía de Jesús para asistir a la misa de cuerpo presente del sacerdote jesuita Xavier Albó. Posterior a ello le dieron el último adiós en el Cementerio General de Cochabamba.