Psicólogos especialistas en Educación coinciden en que la sociedad ha ido creando estereotipos de los juguetes masculinos y femeninos, los autitos para ellos y las muñecas para ellas, por ejemplo. Pero una recomendación para los padres de familia es ir rompiendo estos mitos y ampliar la mirada porque los juguetes por sí solos no son indicadores de ningún desorden biológico o sexual de los niños y niñas.