
ÁGORA REPUBLICANA
Cuando renunció y huyó Evo Morales y su gobierno, la solución constitucional se resolvió por la discutida sucesión constitucional en favor de Janine Áñez. Quienes desconocen la legalidad de la solución, desconocen y olvidan voluntariamente la situación de violencia en la que estaba Bolivia y las consecuencias que podría haber tenido un vacío de poder.
Ingresamos a la etapa final de un proceso que la historia deberá evaluar con espíritu muy crítico. En la relación costo/beneficio, cuando la humareda electoral se disipe, deberemos realizar un riguroso control de daños para tener conciencia correcta de la tarea que debemos enfrentar después de 20 años de pruebas complicadas.
El 18 de agosto se inicia un periodo emocionante de nuestra vida en sociedad. Habrán acabado las dudas sobre si las encuestas fueron serias, a dónde se fueron los porcentajes de los indecisos y cómo se iniciará el debate para lograr gobernabilidad en el Legislativo y el Ejecutivo.
La alianza política que gobernará Bolivia desde el 8 de noviembre deberá enfrentar una agenda territorial que no ha sido profundizada en el debate electoral por la existencia de titulares que priorizaron la falta de combustible, la ausencia de dólares, los precios de la canasta familiar y la corrupción.
Las encuestas reiteran dos evidencias: que todavía existe una dispersión del voto en el electorado pues nadie supera el 20% de la opción electoral, y, en segundo lugar, que se está consolidando la opción de crear alianzas para lograr gobernabilidad. Estas dos situaciones confirman lo que se viene repitiendo sobre la calidad de un gobierno de transición los próximos cinco años.
La frase, aunque sigue en debate su origen, es atribuida a Napoleón antes de alguna batalla; su sentido final es una invocación a la calma y la firmeza para hacer las cosas.
Todas las señales muestran un futuro de riesgo y, todavía, sin la seguridad que estemos viendo el mismo escenario para actuar en consecuencia. La ausencia de grandes acuerdos políticos en la oposición, los conflictos que enfrenta el MAS, la violencia extrema que ha impulsado Evo Morales, la fragilidad o desconfianza sobre las instituciones que tienen a su cargo la administración del proceso electoral y la garantía de constitucionalidad y derecho, nos obligan a entender en toda su dimensión la conflictividad del momento.
Llegó el momento de convertir la duda en la elección de una alternativa. Ahí están las 10 candidaturas que luego de procedimientos azarosos marcados por una chambonada exquisita, han definido una boleta con los rostros sonrientes de quienes aspiran ser nuestros gobernantes.
En uno de los momentos más complicados de nuestra vida política, cuando las señales sociales aparentemente demuestran lo contrario, cuando existen los agoreros del pesimismo y la destrucción, este es el momento para repetir la consigna.
Hay quienes ya contamos los días que faltan para el domingo 17 de agosto, día de las elecciones nacionales, y aunque los titulares de los medios no dan sosiego al espíritu respecto a la lucha sanguinaria entre los 3 candidatos masistas, y los candidatos de la oposición mantienen la inclaudicable persistencia en mantener sus candidaturas, debemos avanzar en algunas claves que definirán nuestro voto.

