Malaria retrocede…
La enfermedad de malaria está en franco retroceso en el mundo, sostiene el informe sobre el tema publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en ocasión del Día Mundial de Malaria, que se celebró el 25 de abril recién pasado. Según la OMS el paludismo se eliminó en Europa, Cáucaso y Asia Central en 2015. Hoy en día, esta enfermedad que provoca fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, vómitos y hasta la muerte, agobia sobre todo a los países de África subsahariana, donde ocurren el 88 por ciento de los casos de la enfermedad y el 90 por ciento de las muertes.
Los avances hacia la erradicación de malaria en los últimos 15 años son sustanciales. El número de los casos ha bajado desde 262 millones en año 2000 hasta 214 millones, mientras que la mortalidad por malaria se redujo en un 48 por ciento. Varios países están en camino hacia la eliminación de esta enfermedad hasta 2020 y la erradicación es posible hasta 2040 --dice la OMS-- tal como fue erradicada la viruela en 1980. Malaria, polio y sida son las tres enfermedades posibles de erradicación en las próximas décadas, aunque no se debe todavía cantar victoria. Existen también nuevas epidemias, como las de ébola y zika, que compiten por fondos disponibles.
Con frecuencia se confunde la erradicación de una enfermedad con su eliminación. Las dos palabras no significan lo mismo. Eliminación significa terminar la transmisión de la malaria al interior de un país o de un área geográfica definida. Eliminación, país por país, es un paso previo para una futura erradicación de malaria a nivel global. La palabra erradicar se refiere a la desaparición del parásito de la malaria en la especie humana, o sea, que no existe más en ninguna parte la transmisión entre los seres humanos.
Todos los parásitos de malaria, incluyendo los dos más graves --plasmodium falciparum y plasmodium vivax-- se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos hembra infectados, del género Anopheles, los llamados vectores del paludismo. Las medidas en contra de la cadena de transmisión son relativamente simples, sin embargo, deben aplicarse masivamente y simultáneamente. Se debe eliminar los criaderos de mosquitos en agua estancada, en recipientes dejados en descuido alrededor de la casa, llantas viejas y otros que acumulan el agua de la lluvia, charcos de agua y fumigar estos lugares de concentración de los mosquitos y las viviendas. La movilización social es primordial para el éxito de esta medida. El tratamiento preventivo de los grupos vulnerables y la protección de las personas sanas que viven en las zonas maláricas mediante mosquiteros impregnados con insecticida es también una medida eficaz, pero requieren más fondos.
Más de la mitad de los países del mundo han eliminado malaria hasta la fecha. Entre 2007 y 2013 cuatro países fueron certificados por la OMS como libres de malaria y ocho más han prevenido la reintroducción de malaria durante por lo menos tres años, mientras cinco otros han interrumpido la cadena de transmisión local. La OMS estima que actualmente 21 países están en camino para eliminar el paludismo hasta 2020, incluyendo seis países africanos más afectados y ocho países de América Latina. Según el informe de la OMS, en Bolivia también se registran progresos. En 2014 se registró 7.400 casos confirmados de malaria en los departamentos de Pando, Beni y Tarija sobre todo, mientras que en 2013 hubo 7.800-20.000 casos estimados. El estatus de Bolivia es clasificado por la OMS como en progreso, con malaria controlada, pero no todavía en camino de eliminación.
La erradicación de la malaria puede ser la víctima de su propio éxito. A medida que aumenta el número de los países que han eliminado la enfermedad de su territorio, el riesgo de complacencia aumenta, se relajan los esfuerzos y la enfermedad puede regresar. En la mayor parte de los casos de regreso se debieron al corte prematuro de fondos tanto nacionales como los de la cooperación externa dedicados al combate del paludismo. Es posible erradicar malaria, pero el esfuerzo debe ser sostenido hasta la final.
El autor es comunicador social.
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