Radiografía actual de la economía boliviana
En el año 2025 la economía boliviana se parecía a un enfermo llevado a Emergencia de un hospital con múltiples hemorragias y con un cuadro general de extrema anemia.
La “hemorragia” principal (digamos en el estómago) se debía a la importación subvencionada del 90% del diésel oil consumido, que llegó a representan dos mil millones de dólares (2000 M$).
Otra “hemorragia” importante se situaba en las piernas (debido a la importación subsidiada del 60% de la gasolina consumida) y otra, menor, en la mano, fruto del contrabando de las garrafas de GLP a los países limítrofes, donde el precio es hasta cuatro veces mayor que en Bolivia.
Las medidas de urgencia que ha tomado el nuevo Gobierno han conseguido parar en seco la hemorragia mayor (la del diésel) mediante un ajuste al precio internacional. El resultado ha sido la desaparición total del contrabando de diésel, que se alimentaba con la subvención.
Algo similar ha sucedido con la gasolina: si bien el precio sigue inferior al internacional, la pequeña diferencia ya no es un aliciente para el contrabando. Junto con el ajuste a la gasolina se ha dado un incremento del precio del GNV (gas natural vehicular) que sigue siendo más económico que la gasolina a paridad de energía.
Queda sin resolver la “hemorragia” en la mano: no representa mucho en dinero, pero impacta socialmente, obligando a las familias que usan GLP a largas filas o a comprarlo a precios más elevados que el fijado por la norma. Se han sugerido diferentes procedimientos para frenar esa “hemorragia” que seguramente el Gobierno ensayará próximamente.
Mientras tanto, el paciente necesita recuperarse, necesita transfusiones de sangre que equivalen a la intervención de capital privado en la comercialización de los carburantes. Para facilitar esa trasfusión se ha emitido el DS 5517 que busca que empresas privadas tengan a su cargo, aunque parcialmente, la importación y comercialización de carburantes.
Por lo pronto, esa medida, aprobada como excepcional y temporal (un año, prorrogable), puede tener éxito (para el diésel, no aún para la gasolina, debido a la subvención parcial que se mantiene), pero debe estar respaldada por dos condiciones:
- la estabilidad del tipo de cambio (para que los importadores puedan volver a comprar los volúmenes vendidos) y
- la estabilidad del precio internacional del barril de petróleo (amenazada por las recurrentes crisis geopolíticas, como Irán, Groenlandia, Medio Oriente, etc.).
En el fondo, aunque gradual y tímidamente, Bolivia se encamina hacia una economía de mercado, la única capaz de sacarla del hoyo estatista y populista en el que la mantuvieron dos decenios de gobiernos del MAS.
El autor es físico y analista
Columnas de FRANCESCO ZARATTI
















