Del Plan Bohan al Tipnis
A tiempo de celebrar sus 60 años de vida institucional, el matutino El Deber de Santa Cruz extrae un reporte publicado el año 1954 con motivo de la inauguración de la carretera Cochabamba–Santa Cruz, de la siguiente forma: ‘La inauguración de la carretera asfaltada Cochabamba–Santa Cruz, el 26 de Septiembre, transformó la economía nacional. El proyecto iniciado la década anterior como para esencial del Plan Bohan, se complementó con el desarrollo agropecuario y la explotación del petróleo en el oriente boliviano, y llegó como una imposición de Estados Unidos para dar viabilidad al país minero en agonía. La obra de 501 kilómetros se ejecutó con la cooperación económica y técnica de EEUU. Una vez abierta al tráfico vehicular, los productos agropecuarios cruceños comenzaron a abastecer a las poblaciones andinas de Bolivia y de ese modo se pudo evitar la perjudicial fuga de divisas para la economía nacional por la histórica importación de artículos de primera necesidad en la región occidental del país’.
De hecho, cuando se revisan los discursos plasmados en los reportes hemerográficos de ese tiempo, se constata que así como sucede hoy en día con motivo de la construcción de la carretera al Tipnis, la construcción de la carretera Cochabamba–Santa Cruz, en su momento, despertó airadas susceptibilidades de políticos, activistas y ciertos sectores de la prensa que se oponían tenazmente a la construcción de la citada carretera, por considerar que la misma respondía no sólo a intereses ‘imperiales’ de acceder a una espacio territorial virgen como era el trópico de Cochabamba y así explotar sus vastos recursos naturales como el petróleo particularmente, denunciando que dicha obra era parte de un ‘macro’ proyecto continental como era el Plan Bohan, impuesto por el expresidente Enrique Peñaranda y presidido por Marvin Bohan planteando un plan económico serio que exigía la diversificación de la economía y el desarrollo intensivo del agro, apuntando a Santa Cruz como el eje futuro de la economía nacional.
¿Qué ha pasado desde esa fecha hasta ahora? Los hechos, al margen de los discursos políticos y los fantasmas de la ‘mano imperial’, han mostrado no sólo la pertinencia de las iniciativas de 1942, en particular de la carretera al oriente que no sólo ha permitido potenciar la economía nacional y fortalecer la economía cruceña, conectando los valles con el oriente, con un beneficio indiscutible para ambas regiones, permitiendo desarrollar su economía local por más de 50 años (1954-2000) gracias al gran flujo comercial entre estas dos regiones, permitiendo con el curso de los años, la consolidación de un nuevo polo de desarrollo como es el trópico cochabambino, con todos sus aciertos y errores, convirtiéndola en una región referente incluso en términos políticos, con el emergencia del MAS al poder.
Hoy en día, los discursos que se vierten sobre la construcción de la carretera al Tipnis parecen replicar los viejos fantasmas de la década del 50, denunciando que intereses extraños, ajenos a nuestra patria, serían los que estarían impulsando el proyecto, lo cual resulta muy propio de nuestra cultura política, acostumbrada a justificar muchos de nuestros males en varios fantasmas (el espectro español en la colonización, el fantasma del imperialismo gringo en los recursos naturales, el mito del buen indígena, etc.). Lo cual no sólo es erróneo, sino que desconoce la necesidad de conectar y articular dos regiones como son el Beni y Cochabamba que bien podrían constituirse en un nuevo eje de articulación económica-política-comercial, en términos turísticos y agropecuarios principalmente, por lo que la carretera al Beni representa una necesidad histórica a fin de fortalecer dos regiones desvinculadas justamente por la falta de infraestructura caminera. Aspecto que si bien puede llevar consigo ciertas externalidades negativas como la colonización, el loteamiento del territorio, la destrucción del medioambiente o la proliferación de nuevos cocales en dicho espacio geográfico, empero, ello bien puede ser evitado con la aprobación de una Ley Penal Especial de Protección al Tipnis, que sancione severamente dichas conductas, preservando el Tipnis como una área de reserva especial dentro el paradigma de respeto a la ecología, el medioambiente y la naturaleza.
El autor catedrático de Derecho y Ciencia Política-UMSS
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