Discusiones absurdas
Los últimos días hubo debate en Cochabamba. Se podría pensar que el tema de discusión fue uno de los tantos problemas que tiene la región: falta de agua, contaminación, servicio de salud deficiente, corrupción.
Pero no. La polémica se concentró en si debía o no haber feriado departamental el 14 de agosto por la entrada folklórica de la festividad de la Virgen de Urkupiña.
Más allá de que Bolivia es un Estado laico y peticiones de este tipo no caben, es sorprendente cómo algunas autoridades, en concreto asambleístas departamentales, concejales y un alcalde, promovieron, presionaron y hasta fomentaron el conflicto en torno a la absurda solicitud.
Lo más inaudito es que autoridades de Quillacollo, un municipio sumido en la corrupción y con debilidades administrativas e institucionales a todo nivel, se ocuparon del tema como si allí no hubiera en este momento un escándalo que involucra a políticos y funcionarios de todos los partidos que pasaron por la administración edil.
Los bailarines, agrupados en una asociación, amenazaron con declarar persona no grata al gobernador Iván Canelas, que esta vez reaccionó de manera sensata, y anunciaron que hoy, en la entrada, harán una marcha fúnebre.
Señores, háganlo, pero porque en el municipio en el que están danzando todas sus autoridades han dado la espalda a sus ciudadanos y vaciado sus arcas sin ninguna vergüenza.
Jefa de Redacción de Los Tiempos
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