¿Ética? ¿Qué es eso?
Una regla fundamental de la ética política de los gobernantes es cumplir los compromisos que se asumen con los gobernados.
Durante más de una década en el Gobierno, el Movimiento Al Socialismo (MAS) logró hábilmente que los bolivianos acepten, sin mucha resistencia, decisiones y medidas verticales por muy poco éticas que fueran.
Claro, esas acciones siempre estaban respaldadas por normas hechas a su antojo o interpretaciones forzadas de la ley. Por eso Evo Morales no cumplió, sin ninguna vergüenza, esa promesa de irse a su “chaco” si perdía el referendo del 21F.
Los ciudadanos se rebelaron y pusieron un alto a los políticos sin ética del MAS tras las fraudulentas elecciones de octubre pasado. Parecía que enviaban un mensaje claro a la clase política: nunca más.
Hoy, sin embargo, el reciente anuncio de la candidatura de la presidenta Jeanine Áñez ha vuelto a poner en debate las implicaciones éticas de las decisiones tomadas desde el poder.
Quienes apoyan la postulación de la Mandataria afirman que no es “ilegal” su determinación y que puede gobernar y hacer campaña al mismo tiempo sobre la base de un artículo de la Constitución Política del Estado (CPE) muy criticado por su mismo partido cuando era oposición del MAS.
Quienes están en contra reprochan a la Presidenta su actitud poco ética y su falta de palabra: ella dijo que no sería candidata, es más, aseguró que sería deshonesto serlo. La respuesta de los seguidores de Áñez es que en este caso la ética no importa, es lo de menos, porque “está en su derecho”, e incluso algunos dicen que en política “no hay santos”, sólo intereses.
Parece que poco a poco las lecciones aprendidas de la crisis vivida a fines del año pasado van desapareciendo y la defensa de la ética política, también.
Jefa de Redacción de Los Tiempos
Columnas de María Julia Osorio M.
















