Mediante el Decreto Supremo 4924, el Gobiernos establece rediseñar la cédula de identidad de los bolivianos, con el objetivo de “representar la riqueza, diversidad natural, geográfica y cultural del Estado Plurinacional de Bolivia”. Además, se incorpora la información sobre nación o pueblo indígena originario, lo que desata críticas.
L a crisis política que prosigue en Perú ha sumado un motivo más para la discordia: el uso de la wiphala, que sectores contrarios a la presidenta Dina Boluarte enarbolan en sus protestas y es atribuida a la supuesta injerencia de Evo Morales en el conflicto.
Las banderas de Potosí y Sucre tienen origen español, la wiphala, no. Con esa frase se puede resolver la polémica que parece haberse instalado en mayo de 1945, cuando se reunió el I Congreso Indigenal Boliviano y, según una anécdota que habría referido Gastón Velasco, los emenerristas que participaron en él sugirieron adoptar el diseño de la etiqueta de un refresco para “crear” la bandera que hoy conocemos como wiphala.
Los comandos departamentales de la Policía en todo el país realizaron un acto de desagravio a la wiphala, después de las protestas en las que se quemó el símbolo patrio.
El canciller chileno, Heraldo Muñoz, justificó ayer la acción de los carabineros asegurando que el lugar donde se izó la bandera boliviana no está registrado como un local consular.