
LIBERTARIA
En el libro: “Triángulo letal. Paz, Banzer, Lechín” (2014) su autor Tomás Molina Céspedes nos describe la personalidad y hechos de los tres personajes que más han perjudicado la vida de los bolivianos en el pasado siglo. En esta oportunidad vamos a tratar la responsabilidad de Juan Lechín Oquendo, quien se hacía llamar “maestro”, copiándose el apodo de Stalin.
En septiembre de 2008 mientras analizaba el proyecto de constitución del Estado Plurinacional advertía la consolidación del socialismo en Bolivia, en esa época escribí un artículo denominado: “Bolivia en potencia y acto” donde resumía los peligros socialistas a los que nos condenaba esa norma si era aprobada.
La existencia del salario mínimo afecta a los pobres, jóvenes, migrantes, etc., afecta directa e indirectamente a los menos calificados porque provoca desempleo. Aumentando el salario mínimo y mientras más alto sea, se provocará mayores costos de producción en una empresa. Si son altos los costos de producción, son altos los precios del producto, siendo altos los precios de los productos, menor será la cantidad de bienes y servicios demandados, si existe poca demanda de bienes y servicios, se reduce la cantidad de puestos de trabajo.
La realidad nos demuestra que el sistema penitenciario en manos del Estado es un rotundo fracaso, las cárceles en manos de la Policía Nacional en realidad están controladas y administradas por bandas criminales gobernadas por líderes extremadamente violentos que siembran terror para hacerse del control de las penitenciarias.
El abogado y docente universitario Liborio Uño Acebo gentilmente me obsequió su libro “La verdadera demanda marítima de Bolivia contra Chile” (2014), una obra profunda en cuanto a datos, pruebas históricas y documentales dignas de mención. Arguye que la solicitud presentada ante la Corte Internacional de Justicia no demanda nada, que el discurso de Evo Morales es concesionista e inclinado a borrar la historia, y califica como “prochilena” la posición de Carlos D. Mesa en su “Libro del Mar”.
Personas desnudas gateando en círculo, cada uno con la cabeza en el trasero del que está adelante, girando y girando, simulando un ciempiés. Personas desnudas corriendo circularmente con sus dedos metidos en los culos de los demás, simulando un carrusel. Mujeres orinando sobre hombres pintados de negro. Pintores cagando pintura sobre lienzos. Telas oscuras con una línea blanca al centro en habitaciones vacías. Perro amarrado en la sala durante toda la exposición sin probar agua y alimento. Yoko Ono gritando como una demente.
“El arte de tributar consiste en desplumar un ganso, de tal manera que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de graznidos”
En diciembre de 2013, el Estado boliviano y su administración tributaria, observando la masiva expansión del comercio electrónico, presentaron la Resolución Normativa de Directorio No. 10-0044-13, sobre ventas de bienes por medio de sitios web, redes sociales, redes informáticas alojadas en Internet para obtener más ingresos. Penetrar al Internet tiene el objetivo de detectar nuevos contribuyentes.
El 10 de enero de 2018, publiqué un artículo denominado: “Ser contribuyente en Bolivia”, que ha merecido la atención del señor Lic. Mario Cazón Morales, presidente ejecutivo a.i. del Servicio de Impuestos Nacionales, quien dirigió una carta al periódico pidiendo aclaraciones. En respuesta, quiero decir lo siguiente:
Esta visión mundial no es observada por los analistas locales que creen que mientras más impuestos cobre el Estado se está respetando el Estado de derecho. Una mirada miope, corta y ciega de la realidad internacional y de cómo se sale de la pobreza

