Lo feo como arte
Personas desnudas gateando en círculo, cada uno con la cabeza en el trasero del que está adelante, girando y girando, simulando un ciempiés. Personas desnudas corriendo circularmente con sus dedos metidos en los culos de los demás, simulando un carrusel. Mujeres orinando sobre hombres pintados de negro. Pintores cagando pintura sobre lienzos. Telas oscuras con una línea blanca al centro en habitaciones vacías. Perro amarrado en la sala durante toda la exposición sin probar agua y alimento. Yoko Ono gritando como una demente. Cacas y bostas con micrófonos para amplificar el sonido de las moscas. Botellones de agua pintados con toda clase de colores y ordenados de manera indistinta. Tazas de baño colgadas en las paredes. Diferentes papeles higiénicos usados con materia fecal como formando un lienzo en un bastidor. Todo eso viene siendo presentado, expuesto en galerías de artes y estudiado “seriamente” en las facultades de arte en las distintas universidades.
Los expertos lo llaman arte moderno o conceptual, heredero del Dadaísmo que fue una reacción al “arte burgués”, es el antiarte. Quienes siguen esta corriente se presentan como pretenciosos sofisticados que interpretan correctamente un montón de manchas en los lienzos que los demás no logran entender. Entonces, aparentan ser profundos e iconoclastas, dan sentido a lo sin sentido; mientras los demás siguen en lo convencional, aburrido, burgués, heteropatriarcal, imperialista y capitalista.
Estos “artistas” son los marxistas del arte que desde la cultura buscan atacar las instituciones burguesas y capitalistas tradicionales, instituciones de la Civilización Occidental que son intermedias entre el individuo y el Estado, estas son: la familia, iglesia, empresas, escuelas, lenguaje, etc. La larga marcha gramsciana tiene que destruir estas, y en su arrogancia, construir las nuevas instituciones socialistas, lo que llamamos marxismo cultural.
Entonces, vemos exposiciones como “Canon. Virgen de la puerta” donde transexuales peruanos se ponen coronas y capas para simular pinturas religiosas como la “Virgen de la leche” y “Santa Rosa de Lima”. Así atacan al cristianismo que resulta ser un pilar fundamental en la construcción de la Civilización Occidental. Gracias a esas bases hoy pueden burlarse de lo religioso, porque esa sociedad libre y tolerante no se repite en otros países de la Civilización Oriental, por eso atacan al cristianismo pero no se atreven blasfemar contra Alá, Shiva, Pachamama, Indra, Budha, Brahma, Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, etc. Algunas de estas deidades con más fieles, entonces, se comprende su fijación irracional por el cristianismo y su cobardía frente al islam. Por ejemplo, veamos el ataque de Charlie Hebdo como una forma de violencia dentro de una sociedad fundada en el cristianismo, un lugar donde se puede insultar, ofender, blasfemar sin perder la vida.
Los grandes maestros buscaron plasmar en sus obras la belleza, armonía, profundidad e inspiración, para tratar de encontrar la perfección, tratar y tratar, esforzarse en mejorar la técnica y conocimiento de sus antecesores; hoy en día, sin ánimo de generalizar, los que se hacen llamar “artistas” y los “artistas de la performance” han cambiado los antiguos parámetros por lo feo, nuevo, iconoclasta, diferente, impresionante, han caído y con ellos los demás, para llamar “arte” a cualquier cosa que sea ofensiva, grosera, vulgar y escatológica para provocar, ofender e impresionar, hacer pasar por profunda cualquier basura.
El autor es representante del Instituto Libertad, Capitalismo y Empresa (ILCE).
Columnas de LUIS CHRISTIAN RIVAS SALAZAR
















