
EL SATÉLITE DE LA LUNA
Nicea es una ciudad del noroeste de Turquía, donde hace 1700 años se realizó el primer concilio ecuménico de la Iglesia, que tuvo algunos rasgos singulares.
A comienzos del siglo IV, la Iglesia sufría todavía atroces persecuciones de parte del imperio romano. Sin embargo, eso no frenó su espectacular expansión en todo el imperio, partiendo del medio Oriente, y concentrándose en grandes ciudades como Roma, Lyon, Cartago y Alejandría. En Asia, cuna de la evangelización, los principales centros cristianos eran Antioquía y Jerusalén.
El Cosechador salió a cosechar un gran campo que había heredado sin haberlo sembrado ni cuidado.
El campo produjo durante veinte años productos de todo tipo, que su leal “modelador”, el Cajero, vendió a las aldeas vecinas a precios excepcionales, gracias a los buenos vínculos que el anterior dueño mantuvo con aquellos y a las necesidades económicas de los vecinos.
En el bicentenario de la independencia de Bolivia se ha realzado diferentes facetas de la vida republicana del país que Simón Bolívar se vio obligado a fundar. También yo, hijo adoptivo de esta tierra, he querido honrar esa fecha, junto con Susana Anaya, mediante una reseña panorámica de las fuentes de energía que han sostenido el desarrollo de Bolivia.
Corea, un ejemplo de desarrollo acelerado, destina el 4,81% de su PIB a la investigación y desarrollo (I+D); 30 veces más de Bolivia, siete veces más que el promedio de América Latina y el Caribe (ALC) y más del doble del promedio mundial. Con esos números no sorprende que la I+D en Bolivia siga en estado embrionario y que ALC contribuya solo con el 4,7% de las publicaciones científicas mundiales.
Se dice “piensa bien y te equivocarás”, pero yo, arriesgándome a meter la pata con estilo, voy a defender al Gobierno de don Luis Alberto Arce Catacora, presidente de Bolivia por obra y gracia de… quien sabemos. Olvídense de esos rumores malintencionados que lo tildan de ser uno de los peores gobiernos en nuestros 200 años de historia. ¡Calumnias! Estamos ante un genio incomprendido, un “national trainer” del fitness integral, empeñado con mantener al pueblo boliviano en forma física, mental y hasta espiritual. ¿No me creen?
La histórica y cíclica crisis de Bolivia se ha agudizado en los últimos 20 años, abarcando prácticamente todos los campos de la vida política, económica y social.
Parafraseo una sentencia de mi abuela para indicar que las alertas no son críticas negativas, sino deseos sinceros de evitar los problemas que se aproximan.
La crisis actual de los hidrocarburos en Bolivia no es producto de un meteorito caído del cielo, o de un sismo impredecible, sino el resultado natural de errores, omisiones, chambonadas e incluso corrupción, de quienes han dirigido el sector energético cuyos nombres todos conocemos de sobra.
La Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), acaba de organizar una “cumbre energética” de tres días en Santa Cruz con tres ejes: hidrocarburos, generación eléctrica y economía del litio, un elemento esencial de las baterías eléctricas.
El contenido del evento fue esencialmente técnico y científico, acorde al nivel de la asistencia. Hubo disertantes nacionales y extranjeros, autoridades del sector y analistas, cuyas ponencias están disponibles en el Facebook de la SIB-Santa Cruz.
El pasado 28 de abril, desde las 12:30 hasta pasada la medianoche, gran parte de la península ibérica sufrió un Apagón (con A) de la red eléctrica que tuvo consecuencias parecidas a un desastre natural, pero sin víctimas. A falta de un informe final, ya se tiene una idea precisa de lo que ocurrió y por qué ocurrió. Más importante, hay lecciones de ese evento que es necesario aprender.
La errática guerra arancelaria desatada por Donald Trump se asemeja cada vez más a una medida extorsiva para obligar a todo el mundo a aceptar un nuevo orden planetario que abarca aspectos comerciales, industriales, monetarios, militares, ideológicos y éticos. El desenlace de esa contienda no está claro todavía, pero una cosa es cierta: el mundo ya no será el mismo que antes.

