
EL SATÉLITE DE LA LUNA
Una llamada de mi hija, intrigada por la controversia en torno a los “secretos” de la base aérea norteamericana Área 51, me obligó a revisar la información actualizada en torno al gastado tema de los Ovnis.
Esa pregunta, que ha salido repetidamente de los labios de candidatos anticonstitucionales, ha resonado también en el exitoso seminario “Bolivia en el Sistema Internacional”, organizado esta semana por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Católica Boliviana.
La fundación Milenio es un experimentado bioquímico que anualmente entrega el resultado, con base en “muestras” oficiales, de los análisis de la macroeconomía de Bolivia y lo enriquece con algunos comentarios para el médico a cargo a veces punzantes, otros –como este año– más cautos.
A mediados del siglo V de nuestra era apareció en las fronteras orientales del decadente imperio romano un “azote de Dios”, paradigma de la barbarie humana: Atila el huno, caudillo de unas tribus nómadas originarias de Asia Central, las cuales, desde la actual Hungría amenazaban a toda Europa.
Los conflictos por ríos y aguas internacionales siguen jugando un papel protagónico y avivando sentimientos encontrados en las relaciones internacionales con Chile. De hecho, sin necesidad de remover el doloroso tema del río Lauca, ni de referirse a la demanda en curso en la Corte de La Haya sobre las “aguas del Silala”, he conocido otra disputa que involucra a nuestro país sin que aparentemente el Gobierno esté enterado.
Agobiadas por la crisis que está sufriendo la mayor empresa pública del país y desorientadas ante el “cambio de época” del mercado regional del gas, las actuales autoridades han sacado del sombrero, adornado con su gastada retórica, el conejo de la “internacionalización” de YPFB.
Es una costumbre universal que los candidatos a ocupar cargos públicos debatan entre sí sobre los temas relevantes de la campaña electoral. En Bolivia también el público, televisivo esencialmente, esperaba con interés la confrontación de ideas, acusaciones y, a veces, insultos entre los candidatos a la silla presidencial. Esa costumbre ha sido interrumpida por Evo Morales en la campaña del año 2005, inaugurando, de ahí en adelante, la costumbre de sus partidarios de evitar el debate y preferir dar rollos ante audiencias domésticas y domesticadas.
No sé si los últimos dos casos sonados de narcotráfico en Bolivia hayan salido a la luz por casualidad, por delación interna, por un exitoso trabajo de inteligencia o, con más probabilidad, por una mezcla de las anteriores hipótesis. Lo que no puedo ignorar son las graves consecuencias de esos hechos sobre la salud institucional de Bolivia.
En el umbral de los 90 años, ha fallecido Murray Gell-Mann, uno de los gigantes de la Física del siglo XX. Estadounidense, de familia judía originaria de Austria y ganador del premio Nobel de Física en el año 1969. Gell-Mann es celebrado por el destacado aporte a la formulación matemática de la teoría de las partículas elementales, gracias al ordenamiento y clasificación que realizó en los años ’60, replicando en la física nuclear la hazaña del ruso Dmitri Mendeleev en la Química (tabla periódica de los elementos), 100 años antes.
Parafraseando a la presidenta del Senado, yo también tengo la certeza de que el pozo Boyui es posiblemente un éxito geológico debido a que Repsol hizo bien su trabajo, acumuló un sinnúmero de datos a profundidades nunca antes exploradas en Bolivia y reescribe paradigmas científicos sobre las propiedades del gas en esas condiciones. Sin embargo, no me queda ninguna duda de que Boyui es un rotundo fracaso exploratorio, debido a que no se alcanzó el objetivo principal: hallar gas comercializable, o sea útil para la economía del país.

