
CUESTIÓN DE IDEAS
Hacen muy bien el presidente Rodrigo Paz y su canciller Fernando Aramayo en considerar favorablemente el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Chile a nivel de embajadores. Eso no quiere decir que Bolivia lo haga de forma unilateral sin plantear ninguna condición.
Los problemas personales del vicepresidente no tienen ninguna importancia para el país en su conjunto. Lara no se da cuenta que hace el ridículo al proyectarlos sobre el escenario de la política nacional. El riesgo radica en que su narrativa tiene eco en un amplio sector de las clases populares.
Síntomas de su desarreglo personal: según un destacado facultativo, “Lara es un esquizofrénico paranoide. No se da cuenta de que su manía razonante se basa en argumentos falsos o inválidos”.
Desde el momento que juró al cargo Edmand Lara ha incumplido su principal deber vicepresidencial, que consiste en “coadyuvar con la Presidenta o el Presidente del Estado en la dirección de la política general del Gobierno.
Así lo manda el inciso 4° del artículo 174 de la Constitución Política del Estado. Coadyuvar significa apoyar de una manera cooperativa. No significa de ninguna manera poner múltiples obstáculos, no solo a la dirección, sino a la ejecución de las políticas del Gobierno presidido por Rodrigo Paz.
Sería un grave error que el actual Gobierno se apoye en una justicia corrupta para perseguir a los pillos y abusadores del anterior régimen.
Hacer eso quitaría legitimidad a esos procesos. Daría la impresión de que el Gobierno estaría usando la justicia para perseguir a sus enemigos políticos, exactamente tal como lo hizo el populismo autocrático durante dos décadas.
Un ciudadano AUTÓNOMO se atreve a pensar por sí mismo. Es lo contrario del ciudadano ovejuno que solo aspira a seguir ciegamente a un pastor que lo hipnotiza con una narrativa melosa y complaciente, como cuando le dice “el indio es la reserva moral de la humanidad”.
No es el caso que no existan ciudadanos tan ovejunos en las clases privilegiadas como en las populares. Esta no es una brecha económica ni social. Es una brecha de formación ciudadana.
La ausencia de un sistema de partidos políticos unida a la escasez de ciudadanos democráticos constituye la mayor amenaza de fondo para la gestión de Rodrigo Paz. El disparador de esta doble amenaza podría ser el retorno a un demoledor poder dual si es que el vicepresidente Edmand Lara no logra controlar su ambición personal.
Al momento de conocer su derrota en primera vuelta Samuel anunció su apoyo al ganador con la justificación de que cumplía su promesa de apoyar al opositor que esté de puntero en las encuestas. Lo hizo ante la inesperada sorpresa de que Rodrigo pasó a segunda vuelta con Tuto Quiroga.
Su inmediato reconocimiento de la victoria de Rodrigo contrastó con el repetido rechazo de Tuto a aceptar el hecho de que en la gran mayoría de las encuestas Samuel estaba primero, así fuera con pocos puntos, casi siempre por encima de Tuto.
El poder populista está en la lona. Su única esperanza es tumbar al próximo Gobierno.
Evo calcula que las duras medidas económicas que tomará el próximo presidente le restarán el apoyo con el que gane la elección. Quiere hacerlo caer para que nuevas elecciones sean convocadas en pocos meses, lo habiliten y las gane a como dé lugar.
Tuto y Samuel deben acordar que si uno de los dos es elegido presidente, el que sea elegido en esta ronda apoyará al otro para que se presente como candidato para el siguiente mandato. El que no sea elegido el 2025 hará una buena campaña el 2030. Será elegido presidente por el mandato 2030-2035.
Ningún candidato opositor puede ganar la próxima elección presidencial si no logra conquistar una mayoría de los votos de la clase media emergente.
Este sector votó ciegamente por el MAS hasta el referéndum de 2016. A partir de esa fecha se fue apartando poco a poco de Evo y del masismo. Hoy es un voto de libre disponibilidad, capaz de apoyar tanto a un candidato moderado del MAS, como a cualquier candidato opositor capaz de conquistar su preferencia. Es un sector que ya no vota por consigna.

