
CUESTIÓN DE IDEAS
Ningún candidato opositor puede ganar la próxima elección presidencial si no logra conquistar una mayoría de los votos de la clase media emergente.
Este sector votó ciegamente por el MAS hasta el referéndum de 2016. A partir de esa fecha se fue apartando poco a poco de Evo y del masismo. Hoy es un voto de libre disponibilidad, capaz de apoyar tanto a un candidato moderado del MAS, como a cualquier candidato opositor capaz de conquistar su preferencia. Es un sector que ya no vota por consigna.
Acaba de publicarse un excelente compendio de cómo los bolivianos han visto su sistema de gobierno durante los últimos 25 años. El libro La democracia en los ojos de la gente es de distribución gratuita. Vale la pena conseguirlo y leerlo. (La democracia en los ojos de la gente, 25 años de cultura política en Bolivia, publicado por Plural Editores (La Paz 2024) para Ciudadanía y la Fundación Konrad Adenauer).
Dice muy bien de los ejecutivos y propietarios del periódico El Deber el haber acogido entre sus columnas de opinión un artículo que castiga a la derecha boliviana por no tomar en cuenta los cambios operados por el MAS en los últimos 20 años.
El artículo se titula “Una derecha insustancial,” publicado el 22 de diciembre de 2024. Por alguna razón El Deber no revela el nombre de su autor.
Hoy casi todos los bolivianos, excepto los gobernantes que vuelan en el espacio sideral del socialismo del siglo 21, piensan que si la crisis económica actual no estalla antes de las elecciones presidenciales de 2025, estallará inmediatamente después de esas elecciones.
Ni los precandidatos opositores ni los mejores economistas se dan cuenta o admiten abiertamente que enfrentar la crisis económica con éxito depende de resolver serios problemas ninguno de los cuales es económico.
Todos nos preguntamos cómo se podrá recomponer la crisis económica. Muy pocos piensan que el actual gobierno es capaz de hacerlo. Lo tendrá que intentar el próximo. Veamos un ejemplo del siglo pasado.
El gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP) presidido por el Dr. Hernán Siles Zuazo gobernó desde 1982 hasta 1985. Se vio obligado a acortar su mandato debido a la gigantesca crisis económica que generaron sus socios del MIR y del Partido Comunista.
Una vez descartadas las primarias, el único filtro que queda para eliminar a la horda de precandidatos inconsecuentes es la primera vuelta. Varias declaraciones de Manfred Reyes Villa dejan pensar que este es su escenario favorito.
Sin embargo, cualquier opositor tendrá que enfrentar tres difíciles obstáculos. Los he descrito en media docena de artículos:
Los bolivianos estamos a tiempo para asimilar y aplicar las clarísimas lecciones de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024. Falta menos de un año para las nuestras.
Primera lección
La convocatoria del organismo electoral a un encuentro de las fuerzas políticas reconocidas para participar en las elecciones de 2025 tiene como propósito principal eliminar las primarias tal como las manda la ley actual. Un segundo objetivo consiste en aprobar unas nuevas primarias, siempre y cuando garanticen la división del voto opositor.
Ya era hora de que en nuestro frágil proyecto democrático surja un debate entre los precandidatos presidenciales de todos los colores y tamaños, así como entre todo tipo de opinadores, sobre la mejor manera de derrotar al populismo en las elecciones de 2025.
Es un objetivo que se puede alcanzar si los precandidatos se ponen de acuerdo en un procedimiento objetivo y transparente para escoger al que ofrezca las mejores posibilidades de derrotar a los candidatos populistas.
La selección del candidato mejor posicionado para ganarle al MAS no depende tanto de su propuesta de gobierno, por buena que sea. Depende de que se mida bien el apoyo que tiene entre los votantes de oposición. Una pequeña parte de ese apoyo puede depender de cómo defienda su propuesta en un debate.

