
CUESTIÓN DE IDEAS
Todo indica que el Gobierno está haciendo su tarea, aunque le costará mucho apoyo. Decidirá quiénes dejarán la cuarentena en qué momento por cuánto tiempo y en qué lugar. Si el virus se debilita y la economía mejora, ganará votos.
Si eso no sucede, como es probable, los perderá. Es muy fácil para los opositores cobrar protagonismo reprobando la gestión del Gobierno o sugiriendo que la Presidenta renuncie a su candidatura o pidiendo que convoque a un gran acuerdo nacional.
Si no hacemos absolutamente nada para combatirlo, el coronavirus perderá la partida en unos dos años. Perderá aunque no se lleve a cabo ninguna cuarentena. Perderá aunque no se descubra ningún tratamiento efectivo. Perderá aunque no se desarrolle ninguna vacuna.
Se acabó el embrujo de las encuestas. No hay un próximo debate presidencial. Las propuestas y programas de gobierno se han quedado en el papel. Los videos de los candidatos se han congelado. Ya no esperamos el bombardeo de la propaganda que pide nuestro voto. Se acabaron las reuniones y las casas de campaña. Estamos resignados a que la contienda electoral y la fecha de las elecciones se posterguen para cuando el virus se vaya.
Sin duda, hay muchas maneras de organizar un debate exitoso. A continuación, se detalla un modelo basado en la experiencia de los debates presidenciales de varios países donde se respeta la opinión del adversario y se cuenta con moderadores, o entrevistadores, de alto nivel.
Entre los cuadros que integran la gestión de Jeanine Áñez se destacan varios nombres que pueden darle el triunfo electoral. Cada uno de ellos tiene una excepcional llegada a sectores decisivos del electorado. Me refiero en particular a Óscar Ortiz, Samuel Doria Medina, Luis Revilla y Víctor Hugo Cárdenas. Cada uno tiene su propio fuerte electoral.
A principios de enero de 2020, el ministro de Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez exhibió un par de manillas ante la televisión, con las palabras “acá lo estamos esperando a don Evo Morales, que venga a Bolivia, acá están las esposas para llevarlo a Chonchocoro. Y no por política, no por persecución, por terrorista”. A mediados de febrero, el ministro de Justicia informó que fueron activados 592 procesos de investigación contra exautoridades del MAS.
La decisión de la presidenta Jeanine Añez de postularse demostró que tiene garra política en abundancia. La necesitará para enfrentar con soltura los embates de Evo y sus secuaces. Habrá que ver si le basta para desenvolverse en los debates con contrincantes muy bien hablados. La última palabra sobre su postulación la tiene el buen sentido y el juicio final de los electores.
La cosa se puede poner difícil para varios candidatos en los debates. La reciente video presentación “Bases y lineamientos para propuesta de gobierno 2020/2025” ha dejado la marca muy alta. Se la puede apreciar en Facebook o YouTube. Es la carta brava con la que Tuto Quiroga pretende habilitarse como candidato a la presidencia del Estado.
El derecho de asilo es una institución de la civilización latinoamericana. Sus reglas están acordadas en tratados suscritos por la mayor parte de los países de América Latina. Más allá de esas normas explícitas, la fuerza de la costumbre establece el derecho y los deberes del asilo político que son respetados con mucho orgullo y pulcritud en nuestra región.
El primer paso para mejorar nuestra cultura política es darnos una mirada en el espejo. No todo son defectos. También hay virtudes admirables, como la capacidad de resistir el abuso. Maduro hizo cansar a los venezolanos. Evo lo intentó con los bolivianos. No pudo con ellos.
La crisis que llevó a su renuncia develó el choque de dos tipos de actores, de dos concepciones de la democracia y de dos culturas políticas que están en pugna en nuestro territorio desde la fundación de la República. Resolver esta disputa no es cuestión de pocos meses.

