
PREVIERNES
La guerra digital es parecida a una vulgar pelea callejera de pareja. Los ataques de un lado afectan al otro y a veces rebotan provocando hematomas. No es posible encontrar una pizca de lógica en sus torpes jugadas. Lo importante es afectar y defenderse con la rapidez y contundencia necesarias para el logro de la victoria.
La “juventud” fue inventada como categoría social en la década de los años sesenta. En el pasado estaban sometidos y conformes con lo que los astutos adultos les endilgaban. Pero se rebelaron. Como universitarios cuestionaron la sociedad industrial en París y en México. Salieron desfogados a los parques para hacer el amor y cantar Rock & Roll pidiendo paz. Transformaron indiscutiblemente a la sociedad. Hoy siguen relegados. Parecen desconectados pero nos sorprenden cuando se hastían y explotan por la podredumbre que los añejos les seguimos heredando.
El concepto de verdad está en crisis. Las certezas sobre la certeza única que prometió la modernidad están cada vez más difusas en tiempos de mundialización y redes sociales. El desarrollo histórico de los pueblos ha asumido formas impredecibles de “invención” de las nociones de veracidad. Cuesta reconocer que la versión del otro pueda ser distinta y tener legitimidad hasta poder ser considerada “otra” verdad también legítima.
Los Kjarkas están entre los grupos folklóricos más importantes del país de las últimas décadas. Su producción ha superado en calidad y cantidad a la mayoría de las agrupaciones desde los años 70 del siglo pasado. No sólo han marcado época sino que han transformado el modelo del folklore nacional. Han generado corrientes que se fueron adaptando a las cambiantes condiciones de producción y difusión de música popular. Han tenido épocas de altísima aceptación, pero nunca han estado fuera del escenario musical. Han sido criticados especialmente por cuestiones estéticas y culturales.
Los chilenos hacen chistes y se burlan de los bolivianos por la mediterraneidad cuando tienen oportunidad. Los más de 20 equipos de periodistas chilenos repiten una pregunta con diferentes palabras a nuestros representantes en La Haya. ¿Qué hará Bolivia sabiendo que el fallo no obliga a Chile a ceder territorio con soberanía? Al presidente Morales también le preguntaron si todo este juicio no era un engaño al propio pueblo boliviano. El presidente Piñera afirmó que Chile es respetuoso de las leyes y tratados internacionales y no tiene pendiente ningún tema limítrofe con Bolivia.
El arte puede servir para ir contra el sistema oficial o también para fortalecerlo. Los artistas expresan lo que sus conciencias y emociones los motivan a realizar representaciones de la realidad. Es una opción de quien considera que debe decir algo para que sus públicos piensen o reflexionen. Hay obras de arte que alteraron el orden social. Otras hacen estruendo como fuegos de artificio y cuando llegan a su máxima altura se apagan y todo vuelve a su lugar. Aquí las conocemos como sunchu-luminarias.
La generación de opinión pública se ha enriquecido con el surgimiento de las redes sociales. Hay quienes afirman contrariamente que se ha empobrecido. El hecho es que la producción de verdades ya no es la misma de épocas pre-digitales. Los ciudadanos reciben más datos y acceden a más fuentes que en el pasado. Sus referentes tienen más elementos de contraste. También reciben basura. La programación de medios masivos se está debilitando como fuente privilegiada de credibilidad.
El Gobierno declaró la “guerra digital” en las redes para contrarrestar las mentiras de la oposición. Dicen que lucharán con la verdad y no con datos falsos como lo hacen los de la derecha. Defenderán la repostulación del presidente Morales como una conquista de los movimientos sociales. Hay nerviosismo porque las redes no son controlables como los medios masivos. Los opositores también tienen su verdad pese a su diversidad de intereses y visiones. No aceptan que se incumpla la Constitución Política del Estado. Exigen defender la democracia.
Las redes sociales fueron el escenario privilegiado para interacción e intercambio de ideas en las últimas conflictivas semanas. Unos y otros anunciaron su insuficiencia para la generación de información confiable. Las condenaron como el origen de todos los males de la tensa y sucia lucha política y obviaron su poderoso rol en tiempos acelerados de globalización. Pero en las redes se están configurando importantes tendencias de pensamiento que influyen o determinan el curso de los hechos. Pese a sus detractores.

