
DESDE LA TIERRA
Ha muerto Peter Lewy Schuftan, el último de los libreros que conocí desde mi ya lejana adolescencia. Regalaba su tiempo y su sabiduría para aconsejar una lectura, un autor, un tema. Era una enciclopedia con dos pies y se propuso, entre sus muchas ocupaciones y oficios, alentar en Bolivia el gusto por el libro, ese “junco donde cabe el infinito”, como apunta Irene Vallejo.
Esperé todo el mes para conocer los resultados de la investigación sobre el vehículo robado a una ciudadana chilena en su país y entregado en La Paz como halago presidencial a una organización social relacionada con el Movimiento al Socialismo.
Busqué la anunciada aclaración de la sonriente ministra de la Presidencia María Nela Prada, mientras posaba junto al primer mandatario del Estado Plurinacional de Bolivia Lic. Luis Arce Catacora, ambos protagonistas del festejo con el objeto en cuestión.
¡¡Ilusa!!
La biografía del grupo armado peronista “Montoneros” está llena de episodios sangrientos, desde el asesinato del general Pedro Aramburo hasta masacres como las del comedor donde acudían policías y parroquianos con más de 20 muertos y más de 100 heridos. Sin embargo, estos hechos se difunden como “heroicos”, a diferencia de condenas a similares atentados cometidos desde el fascismo.
Hace algún tiempo constaté que mis canas no son solamente un adorno coqueto sino la expresión del paso lento y sin pausa de los inviernos que se cumplen inexorablemente. Más aún durante la pandemia. Ya no estoy dispuesta a viajar a cualquier parte ni de cualquier manera. Pese a ello, quiero seguir como visitante afortunada de la belleza natural que ofrece Bolivia (todavía). A pesar de que el mundo no quiera, insisto, como diría Rafael Barret. No hay cansancio ni pretexto cuando se abre la posibilidad de preparar maletas.
Aun muerto, el general Gary Prado Salmón ganó su última batalla. No aceptó que los kalimanes y los quintana perturben su velorio. En cambio, congregó a militares de la etapa democrática para que honren sus restos. Consiguió que una multitud autoconvocada rebalse la catedral cruceña y que ciudadanos anónimos aplaudieran el paso de su cortejo fúnebre por las calles capitalinas. Las lúgubres campanas doblaron por él. ¡Adiós!
Durante décadas, muchos amigos se presentaban con orgullo: “Soy juancho”; esto significaba ser exalumno de una de las experiencias educativas experimentales más avanzadas y de excelencia de Bolivia: el Colegio Juan XXIII. Fundado en 1964 por un sacerdote diocesano belga tuvo varias etapas en su recorrido.
Luis Ignacio da Silva, Lula, presidente de Brasil, intentó esta semana, en una pequeña gira por el sur europeo, deshacer la pésima impresión que han causado sus palabras sobre la invasión a Ucrania, cuando recibió alborozado al canciller de Rusia.
Escojo sustantivos que terminan en “e” para que la moderna inquisición no me acuse de no ser suficientemente inclusiva, políticamente correcta o tránsfoba/o. Por lo menos tengo tres buenos escudos: soy morocha, soy vieja y soy mujer para enfrentar el discurso farsante que se agudiza cada día.
En el último semestre, los mandatarios, los ministros y los funcionarios de la granja plurinacional orweliana han apretado el acelerador para lograr su meta psicótica: destrozar los últimos restos que quedaban de la Bolivia democrática. La tarea comenzó tímidamente desde el primer gobierno de Evo Morales, en 2006, hasta alcanzar el descontrol del actual No Estado.
Más de una vez se simplifica la presencia de la mujer en la vida de Jesucristo a solamente dos: María, la madre, la Marian que también reconocen los musulmanes, y María Magdalena, de la cual, cada vez con más fuerza, se escriben distintas versiones, algunas con absurda carga especulativa. Sin embargo, la presencia de mujeres en el Nuevo Testamento es variada, rica y representativa.

