
FOCUS
Empecé a amar la literatura gracias a los libros de Mario Vargas Llosa, un grande de las letras universales. Novelista, ensayista, político y académico de la lengua, murió en días pasados.
He leído varios de sus libros. El que más me impactó fue la Fiesta del Chivo que cuenta la infamia de la dictadura de Trujillo. Recuerdo que quería volver a mi casa para seguir leyéndolo. Eso es un buen libro, el que te atrapa.
Como ocurrió en Venezuela y México, urge en Bolivia elegir un candidato de oposición para vencer al Movimiento Al Socialismo (MAS) que gobierna hace 18 años y cuyo modelo ha resultado ser un fracaso, igual que el socialismo del siglo XXI.
Quien lanzó la idea fue la economista Amparo Ballivián —que tiene experiencia en el trabajo Estatal— y ha creado una plataforma para que la oposición vote por un solo postulante.
Robert Kennedy Jr. se subió al carro equivocado. Cuesta creer que un Kennedy —cuya familia representa la quintaesencia de la democracia— entregue sus votos a nada menos que Donald Trump, un candidato tan cuestionado que no perdió ocasión de criticarlo y que no representa los intereses de los demócratas.
Trump incluso ha comentado que Robert Jr. es el más tonto de su clan. Pero cuando se sumó a su campaña, aseguró que es brillante.
Las elecciones en Venezuela fueron un proceso viciado desde el inicio. Era predecible que no sería de otra manera. Estas situaciones oscuras ocurren cuando una dictadura controla los poderes del Estado, como en el caso de Nicolás Maduro en Venezuela, que maneja el Consejo Nacional Electoral (CNE), así como todos los poderes del Estado tras 11 años de gobierno totalitario.
Quien encendió la mecha para el asalto de la embajada de México en Ecuador —cuyo principal protagonista fue el exvicepresidente Jorge Glas— fue el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
En una aburrida y eterna “mañanera” sugirió que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se benefició del asesinato del candidato opositor correísta Villavicencio. Error. ¿Por qué AMLO opina sobre asuntos internos de otro país? Es por sus intereses políticos, por su afinidad con el corrupto correísmo.
¿Qué hacen los habitantes de un país cuando las pandillas mafiosas toman el control del 85% del territorio? ¿Cuándo éstas asesinan por robar un celular o porque quieren apropiarse de la casa que les gusta? ¿O, cuando una empleada doméstica vuelve a su casa y tiene que pagar a las maras para entrar su barrio, caso contrario la matan o violan?¿O, cuando los maleantes ven un auto caro y secuestran al dueño?
Esto ocurre cuando un país vive en un caos total porque el Estado ha perdido el control de todo.
El sobreseimiento de los cargos de conspiración y sedición a la expresidenta Jeanine Áñez y a sus exministros no ha sido más que una farsa del Estado boliviano para dar buena imagen ante los bolivianos y la comunidad internacional que presionan por la liberación de los detenidos políticos.
El anuncio fue una farsa, porque los delitos de sedición y conspiración ya no existen en el ordenamiento jurídico boliviano desde el 2022. El Ministerio Público debió haberlo anunciado en ese momento.
Recordemos que el grupo terrorista Hamás empezó la guerra palestino-israelí atacando y matando a jóvenes judíos en un concierto. Luego allanó sus casas asesinándolos de la manera más cruenta, como hacen los terroristas. Una práctica condenable.
Aprovechó de secuestrar a 240 israelíes de la forma más cobarde entre ellos a niños, mujeres y ancianos para escudarse en ellos y utilizarlos como moneda de cambio, lo cual se negocia en la actualidad.
Quedamos boquiabiertos cuando el peronista y actual ministro de Economía de Argentina, Sergio Massa, ganó la primera vuelta en las elecciones argentinas. Esto porque ese país tiene un 138% de inflación anual, el 40% de la población vive bajo la línea de la pobreza y debe 44.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Vladímir Putin, que es un autócrata y se siente el nuevo zar de Rusia, creyó que tras invadir Ucrania, en una semana Volodímir Zelenski y su gabinete caerían de rodillas a sus pies. Mal cálculo político y estratégico.
Putin lo subestimó. Jamás se imaginó que Ucrania —no siendo miembro de la OTAN— recibiría apoyo militar, económico y diplomático de los países que integran esa alianza.
Esta guerra absurda, es una obsesión expansionista y de poder de Putin. Este asegura que Ucrania pertenece a Rusia.

