
FOCUS
Daniel Ortega representa la quintaesencia de la tiranía. Obviamente, él y su esposa quieren perpetuarse en el poder como Stalin y otros dictadores.
Asumió la presidencia de Nicaragua por quinta vez, se colocó la banda presidencial por cuarta vez consecutiva y su esposa, por segunda. La posesión ilegítima y antidemocrática fue una comedia montada por él y sus seguidores aduladores.
Trataron de encontrar legitimidad ante la comunidad internacional a través de elecciones, pero sin éxito.
Cuesta creer que ante una pandemia mundial donde han muerto 10 millones de personas –según estimaciones de The Economist– y siguen los contagios, haya gente que no se quiera vacunar. No sólo se perjudican ellos, ya que pueden contraer la enfermedad, sino a la población, porque, aunque sean asintomáticos, pueden contagiar a los demás.
¿Acaso no entienden que cuando se vacune entre el 70% al 90% de los habitantes del planeta recién se podrá volver a una normalidad relativa?
Que nos vacunen no significa que volvamos a la normalidad porque están surgiendo nuevas variantes de la Covid-19. Aparecieron la sudafricana, la inglesa, la brasileÑa y ahora la de India. Y es probable que surjan otras cepas.
Chile, que ha sido el líder en Sudamérica en vacunación, ha vuelto a tomar medidas restrictivas contra la pandemia.
Mientras un país no vacune al 70% de su población, la gente se seguirá contagiando.
Ante la Covid-19, todos somos iguales. No hay poder ni dinero que nos pueda salvar del virus mortal.
A pesar de que se ha empezado a vacunar para salvar al mundo y reactivar la economía, probablemente los primeros años de esta década sigan siendo perdidos ya que la pandemia tira para largo y han surgido nuevas variantes.
Si no somos mejores personas después del sufrimiento que nos ha causado, no habremos aprendido nada.
En días pasado el socialdemócrata estadounidense Bernie Sanders volvió a arremeter contra Bolivia. Esta vez de forma arbitraria, tendenciosa, y sobre un tema oleado y sacramentado.
Ese senador estadounidense y otros congresistas de su país enviaron una carta al Departamento de Estado de EEUU expresando "la falta de rendición de cuentas y de transparencia" del rol de la OEA en las elecciones del año pasado en Bolivia.
Kamala Harris, tiene todas las condiciones para ganar. Representa la esencia del mestizaje en un país de inmigrantes, es mujer cuyo género va ocupando espacios, derrocha carisma y vivacidad, y tiene la experiencia de trabajar en la administración del Estado.
Joe Biden, el candidato demócrata a la presidencia de EEUU, escogió a Kamala Harris, senadora por California, como acompañante de fórmula a la vicepresidencia del partido demócrata para en las próximas elecciones a la Casa Blanca.
El mundo se llenó de esperanza cuando se dio a conocer la vacuna Oxford contra la Covid-19. Los resultados iniciales son muy alentadores. Hemos podido ver la luz al final del túnel cuando se realizaron pruebas en 1.077 voluntarios en las fases 1 y 2, cuyos resultados demostraron ser efectivos y no provocan efectos secundarios, según la revista médica The Lancet.
Todo surgió a raíz del asesinato del afroamericano George Floyd por la brutalidad de un policía que le puso la rodilla en el cuello y lo asfixió.
Por aquella infamia, no culpo a los activistas del movimiento Black Lives Matter (BLM) por haber descolgado y tirado al río Avon la estatua de un tal Colston, un traficante de esclavos en el siglo XIX.
Estuvo implicado en el traslado de 80.000 esclavos a plantaciones americanas y miles fallecieron en la travesía por hambre y enfermedades.
La pandemia del Covid-19 es la más devastadora que hayamos conocido. Nada que ni usted ni yo, ignoremos.
La única agradecida es la madre naturaleza que ha dejado de ser contaminada y maltratada por el hombre, su peor enemigo.
Como nos advirtió Merkel, fue “el mayor desafío” que haya conocido Alemania desde la Segunda Guerra. Me permito decir que ha sido el mayor desafío no sólo para Alemania, sino que para el mundo.
“La radiación ultravioleta ahora resulta un mecanismo formidable para nuestra defensa ante el coronavirus”, aseguró el médico boliviano Gustavo Zubieta, experto en medicina de altura.
Las ciudades que están encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar están más expuestas a los rayos ultravioletas (UV) que vienen del sol y esterilizan las superficies, según un estudio realizado por dicho médico, publicado en un diario paceño.

