
RECUERDOS DEL PRESENTE
Si una niña de doce años dice que quiere ser narco cuando sea grande, significa que los bolivianos que queremos otro destino para el país hemos perdido la batalla.
No se han escuchado festejos por este triunfo de la causa del narco, porque el principal personaje del bando triunfante estaba de gira, para promover la Copa Evo.
La niña nació en 2010 y sólo conoce la Bolivia dominada por las seis federaciones de cocaleros de Chapare, las fábricas de Senkata y la enorme red del narcotráfico.
Un partido político financiado por el narcotráfico, según la denuncia de un militante y diputado de ese partido.
Esta es una realidad conocida por todos los bolivianos, pero que hasta ahora ningún masista la había reconocido.
La admisión llega cuando los narcotraficantes han comenzado a matarse entre ellos, con grados de violencia que reflejan la virulencia de la pelea en la cúpula del partido gobernante.
Ciento veinte años después de la “revolución federal” de los paceños, con la que se llevaron la sede de gobierno a sus inclinadas calles, sólo los alteños advierten ahora que alguien se llevó ese trofeo al Chapare.
Las seis federaciones del trópico anunciaron al país que el Gobierno deberá rendir cuentas ante ellas cada tres meses, para saber si puede o no seguir adelante, si va a ser sustituido o tiene que corregir algo.
Las peleas en que se enfrentan ahora los masistas son un espectáculo agradable para 86% de los bolivianos, aunque dejan algunas dudas que alguien tendría que responder, alguien que sea capaz de razonar.
De las últimas rabietas surge la curiosidad de saber cómo serán los exámenes trimestrales que debe rendir el presidente Luis Arce ante el cocalero Morales, de acuerdo a lo que han decidido las seis federaciones del trópico.
Algo le pasa al cocalero que está cometiendo errores muy, pero muy garrafales. Sus neuronas están en crisis o quizá extraña mucho la silla que dejó a las apuradas en noviembre de 2019, hace ya dos años y medio, pero se nota que muy pocos lo extrañan a él. Una encuesta hecha por alguien muy amigo del masismo le dio 86% de voto negativo.
La lista de los errores es larga pero, para no cansar, voy a mencionar sólo los más notables.
Un informe difundido en radio Mitre de Buenos Aires dice que los capos del narcotráfico recluidos en las cárceles argentinas decidieron crear una “cooperativa” para hacer donaciones al sistema carcelario.
Todos los meses, según este informe, aquella organización entregará 200.000 dólares a los administradores de las cárceles, seguramente con el encargo de hacer ciertas mejoras en algunos pabellones.
Las definiciones políticas se están haciendo cada día más crudas. Hasta hace poco era necesario optar por el socialismo o el capitalismo, pero ahora las cosas se han hecho más ordinarias.
En La Habana se están reuniendo ahora los gobernantes de los países que aplauden los crímenes de guerra de Vladimir Putin en Ucrania. Una especie de confraternidad de los amigos del conde Drácula.
Con el caso de los estudiantes dinosaurios queda confirmado que el MAS implantó la corrupción como forma de comportamiento personal y como método para controlarlo todo.
Con un jefe amoral, más que inmoral, ¿qué otra propuesta podía plantear el MAS a los bolivianos sino la inmoralidad como regla?
Y así comenzó a controlar todas las instituciones. Pero se cuidó de no hacer pagos con dineros propios, sino ajenos, del Estado boliviano. Son corruptos de manera coherente.
Argentina ha ofrecido pagar hasta 20 dólares por millón de BTU de gas natural boliviano, en lugar de los 6 dólares que estaba pagando, lo que es una buena noticia, pero quizá sea mejor pensarlo con calma.
El país más endeudado de la región, donde crece ahora la corriente de quienes proponen suspender todos los pagos de la deuda externa, no inspira confianza.
Pero no hay que ser muy duros con los argentinos. Bolivia tiene un cargo de conciencia con ese país.
Hacia 1974, Jorge Luis Borges regresaba a Buenos Aires después de haber visitado Japón y un periodista le preguntó si creía que la crisis económica de Argentina, que entonces también era muy grave, había tocado fondo.
La respuesta de Borges fue aterradora aunque pronunciada con voz temblorosa: “No, yo creo que podemos seguir hundiéndonos indefinidamente”.

