
RECUERDOS DEL PRESENTE
Los testimonios que prestan militares que estuvieron en el mando en las jornadas de noviembre de 2019 están poniendo en figurillas a los jueces pagados por el Cártel del Chapare que deben condenar a Jeanine Áñez.
Lo mismo que en Rusia, donde el general Sergei Narinshkin, jefe del servicio de inteligencia exterior, es mirado como la probable solución al baño de sangre que provoca Vladímir Putin en Ucrania.
La DEA ha vuelto a la acción. Y se sabe por qué. Estados Unidos ha descubierto, con mucha demora, que en la nueva guerra global, las mafias y cárteles de la droga se han alistado del lado de las autocracias, que en algún momento se llamaron “eje diabólico” o “eje del mal”.
El destino ha querido que en este momento las mejores oportunidades que tiene Bolivia para salir de la piojera estén frustradas por errores que cometió el actual Presidente cuando fungía como ministro de economía.
Argentina quisiera recibir mayores volúmenes de gas natural y está dispuesta a pagar hasta tres o cuatro veces más de lo que paga ahora, porque la otra opción que tiene es pagar ocho veces más.
El cocalero Morales ha decidido, de pronto, sin previo aviso, pasarse al bando de los buenos y ahora denuncia a quienes protegen al narcotráfico y ha conseguido destituir a funcionarios a cargo de la lucha contra esa actividad, su vieja conocida.
Ya que está, y sin pedirle explicación de su nuevo comportamieto, si tiene o no relación con sus temores porque la DEA le esté pisando los talones, quisiéramos saber algunos detalles que ayudarían a entender los lados oscuros de este negocio, no todos, sino por lo menos los más recientes.
Acerca de la caída de la URSS, Yegor Gaidar, primer ministro de Boris Yeltsin, dice en su libro State and evolution: “El sistema soviético fue devorado desde dentro, por sus propios jerarcas. Marx escribió que la burguesía cava su propia tumba. Pues bien, la oligarquía comunista también estaba cavando su propia tumba, pero esta vez fueron astutos y mercenarios excavadores, porque se propusieron beneficiarse con su propia muerte”.
Una delegación de la asociación de cárteles del narcotráfico del norte de México llegó a Colombia para buscar alguna solución al conflicto que enfrenta a grupos armados de las FARC y ELN, que perjudica la salida de la droga de la región de Apure y provoca escasez del producto en Sinaloa.
Gracias a un juzgado del sur de Nueva York y a María Alejandra Giménez, una jueza de Jujuy, nos enteramos de que tenemos en Bolivia, en calidad de huésped, quizá declarado “ilustre” por los cocaleros, a un venezolano detestable: Diosdado Cabello.
Por alguna muy extraña razón, el periodismo boliviano no ha prestado atención a este acontecimiento, que ha movilizado a canales de Miami, de Buenos Aires, de Washington, de Madrid: al fin y al cabo, era el segundo hombre de Venezuela que estaba refugiado en Bolivia.
Yo estaba viviendo en Roma cuando se produjo la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, con soldados de la ahora finada URSS, Polonia, Hungría y la ahora absorbida Alemania Oriental.
Un total de 170.000 soldados y 4.600 tanques aplastaron la “Primavera de Praga” en pocas horas, como se mata un ramo de rosas. La resistencia pacífica fue triturada por las orugas de los tanques soviéticos, que entonces estaban recién fabricados.
La Guerra Fría dejó muchos cerebros congelados, pero el más peligroso de todos ha resultado el de Vladímir Putín, empeñado en una guerra anacrónica que pone en riesgo a todo el mundo.
No ha entendido este funcionario de la tenebrosa KGB que la URSS se disolvió sin ayuda de nadie, sólo como consecuencia del fracaso del comunismo, y no podrá resucitar, porque los países que fueron sus satélites se han independizado y han optado por la democracia.
Lo dijo Einstein: si la tercera guerra mundial fuera nuclear, la cuarta sería a pedradas. En la cuarta no se podrán usar ni siquiera garrotes: habrían desaparecido los árboles.
Con la cantidad de piedras que hay en Bolivia, quizá la cuarta guerra encuentre a quienes habiten estas tierras en mejores condiciones bélicas que tuvieron los bolivianos de los dos últimos siglos.
De la tercera quizá ni escuchemos los estruendos, pero la radiación llegará de todos modos, según las películas de anticipación que se han hecho.

