
RECUERDOS DEL PRESENTE
En el curso del actual conflicto, lo que ha demostrado el MAS en todas sus tendencias es que sus dirigentes reconocen que sin el fraude electoral el partido no podría existir.
Las tendencias del partido mantienen sus furiosas diferencias sólo hasta el punto en que se pone en juego la subsistencia del fraude, convertida en su única fuente de existencia.
Luis Arce Catacora está jugando a ser malabarista, pero un malabarista suicida, porque tiene en las manos y en el aire tres dinamitas con las mechas prendidas: el censo, la crisis económica y su ruptura con Evo Morales.
Se lo nota descuidado, o inexperto, porque estuvo más de una vez a punto de perder alguna de las dinamitas, en momentos dramáticos que fueron disimulados solamente por la propaganda y las noticias de las otras dos dinamitas.
Evo Morales, el exministro Carlos Romero, la Iglesia católica, los cívicos de todo el país, los expresidentes, el presidente de la bancada del MAS en diputados y muchos otros le han pedido a Luis Arce que acepte hacer el censo en 2023.
En lugar de aceptar esos consejos, el Presidente decidió imponer su tozuda decisión de aplazar el censo para 2024, un censo que él mismo había anunciado para este mes de 2022 diciendo que estaba listo en 98%.
Es probable que los masistas no se hayan enterado, pero han perdido la guerra contra Santa Cruz y la Bolivia que repudia el fraude implantado en el sistema electoral.
Han llevado a sus seguidores, o quizá sea mejor llamarlos sus servidores, los han custodiado con la servil policía, pero no lograron lo que querían.
Se han mostrado ante todo el país como un gobierno prepotente, solapado, ladino, taimado y han conseguido que todo el país los repudie.
En muy pocos días, los presidentes de Chile, Colombia y Perú han pasado a tener índices muy bajos de aprobación entre los ciudadanos, muy inferiores a los votos que recibieron cuando fueron elegidos.
Entre las cosas extrañas que viven ahora las democracias del mundo, estos cambios de opinión de los electores en nuestra región muestran algo novedoso. Si se les diera una segunda oportunidad de votar, los ciudadanos votarían diferente.
Un diputado masista tiene listo el proyecto para convertir a La Paz en la capital definitiva de Bolivia y lo ha anunciado horas antes de que los empleados públicos sean embarcados hacia Santa Cruz.
La intención es dar a los empleados ambulantes paceños la certeza de que no perderán sus cargos ni porque la sede vuelva a Sucre ni porque se instale en Santa Cruz, aunque a ellos más les preocupa que se quede en Chapare.
Del vendaval de insultos que se lanzan los masistas enfrentados, excluyendo las groserías, sobresale una denuncia gravísima: el bando del cocalero Morales le está pidiendo a Luis Arce que renuncie a la presidencia.
El diputado Rolando Cuéllar, cabecilla de la corriente “renovadora”, que sólo piensa en jubilar a un cocalero, llama a los que quieren la renuncia de Arce los “golpistas internos”.
Partamos de una certeza: el cocalero Morales querría ser candidato, pero mejor si las elecciones tuvieran lugar antes de 2025.
Para que se dé esa posibilidad, el cocalero ha hecho varios intentos, pero el régimen de Arce se mantiene intacto, respaldado por lo que queda de la CPE.
El presidente Luis Arce desprecia a la Unión Europea, ofende a Estados Unidos y sólo muestra simpatía hacia las autocracias del mundo, comenzando por Rusia y China, además de Irán.
Ha proclamado de esa manera que su partido político milita en el eje internacional que, en esta nueva guerra fría, enfrenta a las democracias, es decir, a toda la OTAN y los países libres del mundo.
El dirigente de la asociación de payasos de El Alto pide a la Alcaldesa frenar y mandar a la cárcel a los payasos clandestinos que operan en la ciudad.
El pedido sólo se refiere a los payasos con la cara pintada, nariz de ciruela roja, ropa de Pierrot, zapatos demasiado grandes y mucho desparpajo. Quienes no estén comprendidos en esta descripción, aunque sean payasos de otra manera, no deberán darse por aludidos, incluso si fueran peligrosos.

