
EN VOZ ALTA
Desde niña supe de la existencia del cielo, del purgatorio y del infierno, por mis mayores —especialmente de las mujeres de mi familia—, y los sacerdotes y las religiosas con quienes tempranamente me relacioné en mi condición de católica. El mensaje me quedó muy claro de comienzo: iría eternamente al cielo a gozar o al infierno a padecer después de morir, según cuán bien o mal me portara en este “valle de lágrimas” en el cual hemos sido desterrados “los hijos de Eva”, según reza la Salve Regina.
La Carrera de Derecho de la Universidad Católica Boliviana en Tarija acogió el viernes 21 de abril un simposio sobre la problemática de la violencia contra la mujer en el país, en coauspicio con La Agencia de defensa de los derechos humanos de los hombres, la Pastoral Penitenciaria de Tarija, y su Centro de Estudiantes y Sociedad Científica; articulando tres enfoques necesarios e importantes: 1) el derecho penal; 2) el activismo en defensa de los derechos de los varones; y 3) los efectos de su aplicación en el ámbito penitenciario.
Estamos asistiendo al resultado del mentado “proceso de cambio” que comenzó a ejecutarse en enero de 2006 en el país. La desaparición del dólar de la faz del “pluriestado” es el informe de patología, aviso de lo que se viene: inevitable y muy feo.
Hace falta disipar las brumas de engaño que nos envuelven y mirar más allá de las narices, porque si en algo son insuperables los abusivos, es en la impostura para quedarse en el poder y enriquecerse a costa de, hasta la miseria y la muerte, de la mayoría. Como bien apunta alguien, “comenzaron en 1917 y no pararon desde entonces”. En efecto. Perfeccionaron la tecnología para pervertir la realidad, para “deconstruirla” en jerga “progre”, trastocarla y hacer verdad a la mentira y viceversa, para dominar y someter sumando el terror como garantía de eficacia.
La coca machucada se ha hecho muy popular en Bolivia. Según el diario Opinión (25/01/2020) “el “acullico recargado’ es una práctica que atrae y “endulza” a adolescentes y jóvenes, desde los 16 años. (…) Se conoce que el consumo de coca machucada fue implementada (sic) en Bolivia por colombianos”.
La exacerbación de la insensatez de los estereotipos acerca de la maldad innata de los hombres por ser tales, causa fundamental de la sustitución de la presunción de inocencia por la de culpabilidad para ellos, la negación del valor de la paternidad y el menoscabo de la dignidad y los derechos de los hombres son un acicate para escribir estas líneas a propósito del Día del Padre instituido en muchos países del mundo occidental al influjo del catolicismo que profeso como bautizada, por tradición familiar, y porque así lo quiero.
El único plano de igualdad entre las personas es el de la ley, si hay democracia y Estado de derecho; es decir, igualdad jurídica, concepto, principio y valor que nos reconoce como sujetos de los mismos derechos y deberes por encima de las diferencias reales que nos separan; ficción producto del reconocimiento de la dignidad humana en cuyo resguardo se funda la paradoja de creación primigenia del Estado a través de una Constitución que, a tiempo de darle existencia, limita con severidad su poder.
No hay mejor manera de descubrir las ideas enraizadas en la gente que hablar con ella, sin intermediarios. Ser docente universitaria ofrece la oportunidad de hacerlo a menudo, más aún cuando se imparten asignaturas relacionadas con asuntos jurídicos, sociales y políticos.

