Construcción de carreteras
El gremio de los empresarios de la construcción ha anunciado, en tono de denuncia, que el Gobierno ha decidido licitar la construcción de la carretera San José de Chiquitos-San Ignacio de Velasco, en la chiquitanía cruceña, bajo la modalidad de un solo paquete y no por tramos, como se acostumbra. Por el primer método, señala, se obstaculiza la participación de empresas bolivianas y sólo se benefician las extranjeras. En cambio, por la segunda modalidad, se beneficiarían las empresas nacionales.
Obviamente, este sector tiene el derecho de lograr beneficios en este tipo de emprendimientos, siempre y cuando este beneficio no afecte a un interés superior, que es el del país. En este sentido, la experiencia dividiendo la obra por tramos no es muy halagüeña, y basta observar lo que ha sucedido y sucede en la doble vía Oruro-La Paz o la carretera Cochabamba-Quillacollo-Vinto-Suticollo o la doble vía Cochabamba-Villa Tunari, para dudar de las ventajas de este sistema.
Lo que correspondería, más bien, es que las empresas constructoras nacionales puedan conformar asociaciones que les permitan competir con las empresas extranjeras para adjudicarse estas obras que, aparentemente, son construidas con mayor eficiencia cuando es una sola la empresa a la que se adjudica la construcción.
Adicionalmente, una tarea que se debería cumplir desde las cámaras y desde la sociedad es exigir que cualquiera sea el método, la licitación y la adjudicación sean transparentes, por un lado, y, por el otro, que la supervisión de la obra sea honesta y vele por los intereses del país. Muchas son las construcciones, antes y ahora, que por falta de transparencia y supervisión se conviertan en rémoras para el país antes que en infraestructura de relacionamiento e integración.




















