La Merced, un templo con valor patrimonial
No tiene la antigüedad ni una imponente arquitectura como para estar registrada en los catálogos de los monumentos religiosos que posee la ciudad de Cochabamba, que datan de varios siglos, pero tiene un valor patrimonial histórico y religioso muy importante que los vecinos aspiran que recupere y le sea reconocido oficialmente.
El templo de Nuestra Señora de las Mercedes, construido en Alto Queru Queru hace 10 años por impulso de los vecinos y el Arzobispado de Cochabamba, es testimonio de que, hace casi cinco siglos, existió la iglesia de la virgen La Merced en la esquina de las calles Sucre y 25 de Mayo, hasta que en 1969 fue demolida totalmente.
La nueva infraestructura religiosa, emplazada en la zona norte, en terrenos de la OTB Moisés Calle Claure, está erigida con las piedras talladas del templo demolido, que se lograron recuperar y custodiaron por varios años, y recupera las líneas arquitectónicas del estilo neocolonial de la antigua iglesia: fachada de piedra, techo interior de estilo árabe mudéjar y un gran arco triunfal sobre el presbítero.
Además, resguarda la pila bautismal de piedra de la antigua iglesia y el escudo mercedario, tallado en piedra, que se encontraba en su frontis y sería el único que existe de esta congregación en el país.
Larga historia
El antiguo templo y convento de la Merced fueron construidos con adobe y piedra, según los archivos históricos, por los años 1600-1604 en la primera cuadra de la plaza 14 de Septiembre.
Los religiosos mercedarios que llegaron a América con Cristóbal Colón, trajeron a Cochabamba la devoción a la Virgen de la Merced, cuya imagen fue colocada en ese templo. La virgen llamada La Patriota y la iglesia jugaron un rol importante durante los movimientos insurgentes de 1800.
La imagen estuvo presente en las batallas de Amiraya en 1811, donde perdió dos dedos de la mano derecha, y bendijo a las mujeres que combatieron en la batalla de la Coronilla (1812) y luego de que se proclamó la independencia de la Villa de Oropesa, los patriotas trasladaron a la Virgen a la catedral, donde actualmente se encuentra.
Según algunos historiadores, en el período convulsivo de la guerra de la Independencia, este monasterio prestó servicios de refugio a patriotas perseguidos y fue el centro de reuniones de los conspiradores contra la opresión de los españoles.
Toda la infraestructura religiosa, que abarcaba la totalidad de la primera manzana de la plaza principal, fue ocupada por los religiosos hasta 1826, año que expropiada por orden del Gobierno de José Antonio de Sucre para pagar a los Ejércitos colombianos y venezolanos que llegaron para apoyar la campaña independista en Bolivia y fue utilizada como mercado y luego ocupada edificios y galpones para la Alcaldía.
En 1969, por orden de la Alcaldía y a pesar de que el templo había sido declarado Patrimonio Histórico, fue demolida y ocupados esos terrenos por la cooperativa telefónica, como parqueo de vehículos. Tras su destrucción, sus restos fueron a parar en diferentes sitios y, ante la falta de documentación, no existen datos sobre dónde terminó la campana que tenía el escudo de los mercedarios.
Las grandes piedras, que es lo que se llegó a recuperar, y que fue una tarea dura recolectar —porque se encontraban dispersos entre el Jardín Botánico y los seminarios San Luis y San José— y trasladar hasta Alto Queru Queru, recuerda el representante del comité de construcción del templo y vecino del lugar, Saúl Miranda, debido al peso de los bloques se necesitaron grúas y camiones.
No es cierto que esas piedras se hayan perdido y no se haya concretado la construcción con ellas de un nuevo templo, como se afirma en algunas publicaciones por falta de información, “ese proyecto es una realidad y allí está el nuevo templo luciendo la riqueza arquitectónica de la iglesia colonial: los arcos de las piedras talladas que fueron armados pieza por pieza, el escudo mercedario, la pila bautismal”, aseveró el dirigente.
Aunque lamentó la falta de alguna plaqueta o algo que realce su valor histórico y su ubicación, desconocida por muchos.
Paso a paso
En mayo de 2002, el proyecto de construcción del nuevo templo de la Merced tomó impulso con la entrega de los terrenos, donde se encuentra emplazado, en calidad de comodato por parte de la Alcaldía a la Iglesia Católica. Vecinos, principalmente devotos de la virgen de la Merced, e Iglesia trabajaron en la búsqueda de financiamiento y la elaboración de los planos en base los existentes del templo demolido guardados en el Arzobispado.
La obra fue concluida el año 2010, después de dos años de construcción. Fue bendecida el 31 de enero de ese año y se la entregó oficialmente el 24 de mayo en el marco de la celebración del Bicentenario de la Batalla de la Coronilla.
El proyecto comprende el templo y el salón parroquial, que están construidos, una vivienda para el sacerdote, un albergue y la Casa de la Familia, que se esperan ejecutar pronto. El objetivo de los parroquianos, además, es completar la construcción del arco de la puerta de ingreso, con las piedras que quedaron y se hallan en el patio.
En los pocos años que tiene, el templo y la imagen de la Virgen de la Merced que allí se encuentran ya tienen su propia historia. Además, guarda otras reliquias, como su altar hecho de una antigua puerta rescatada del valle alto, una antigua imagen de un Cristo colonial, un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús —que data de 1900— de Elena de Ugarte, hermana de Sara Ugarte de Salamanca, impulsora del monumento a las Heroínas de la Coronilla en el cerro de San Sebastián.
“El templo de la Merced fue construido a pocos años de la fundación de la Villa de Oropesa (1571). Fue Fray Simón de Pereyra quien ordenó, en 1587, iniciar la obra a Sebastián Montes"
2-c_4-blogspot.jpg

PROYECTOS DE LA SUBALCALDÍA
Para realzar el valor histórico y religioso del templo de la Merced, la Subalcaldía de la comuna Tunari, jurisdicción donde se encuentra, tiene proyectado realizar algunas obras, sobre todo para mejorar la parte posterior, que da con la torrentera Canta Rana y es utilizada como basurero.
El subalcalde David Mejía señaló que se han ejecutado varias obras de mejoramiento vial en la zona, como el asfaltado de la avenida del frontis del templo y de las calles de la parte sur y norte.
“Es una iglesia joven con un alto valor histórico que debe ser promocionada y promovida para que sea reconocida como patrimonio. Se debe dar a conocer su existencia y todo su valor”, destacó Mejía y anotó que, como Alcaldía, por tratarse de un comodato, no pueden realizar inversiones dentro, pero sí por fuera, aunque eso depende de las OTB que definen el destino de los recursos que les corresponden.
A lo largo de la torrentera Canta Rana, desde la cota 2.750, la Subalcaldía tiene proyectado convertir ambas laderas en un bosque urbano con pasos peatonales y áreas de descanso. Un proyecto ambicioso que sería ejecutado en los próximos cinco años con una inversión de 7 millones de bolivianos.
4-c_4-rochaaaaaaa.jpg



























