Beni: tierra exuberante, productiva y hospitalaria
Hoy, 18 de noviembre, Beni celebra sus 168 años de la fundación del departamento, creado por Decreto Supremo en el gobierno de José Ballivián y Segurola, en 1842. En la era republicana, Beni era el principal productor del caucho y goma. Actualmente, la ganadería y el turismo se constituyen en factores importantes para su desarrollo.
De belleza salvaje y exuberante, el Beni es uno de los departamentos más extensos en superficie. Constituye una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo y con una abundancia inigualable de especies únicas en flora y fauna.
Economía y turismo
Introducida a comienzos del siglo XVII por los jesuitas, la ganadería es la actividad económica más importante del Beni. La ganadería extensiva (bovina y caballar) ocupa la sabana natural, y su diversidad de pastos naturales, para la producción principalmente de carne.
La agricultura se centra en el cultivo de productos tropicales como: plátano, caña de azúcar y tabaco. Se encuentran en expansión otros productos como el arroz, soya, yuca y té. La explotación forestal está destinada a la obtención de caucho y castañas.
La pesca representa otra importante actividad económica, para la venta al interior y exterior del país.
La exuberante vegetación y gran cantidad de ríos del Beni, la hacen un destino atractivo para el ecoturismo. Por sus caudalosos ríos de caminos naturales navegan embarcaciones que comercian y llevan a los turistas nacionales y extranjeros para admirar su jungla, flora exótica y su fauna diversa.
Historia
La historia da cuenta que antes de la Colonia en esta región vivían diversos grupos étnicos como los moxeños, chapacuras, itonamas, canichanas, movimas, cayuvabas, pacaguaras e iténez.
En el Imperio Incaico, estos grupos sufrieron incursiones que tenían el objetivo de conquistarlos y usufructuar las riquezas naturales existentes.
Durante la Colonia, España, para hacer frente al expansionismo portugués, faculta a la Real Audiencia de Charcas, para que tenga jurisdicción sobre las regiones de Moxos y Chunchos. La penetración de españoles en la región, resultó frustrada por las condiciones naturales adversas.
En 1597, la Corona de España encomienda a la Orden de la Compañía de Jesús, la fundación de misiones entre la población nativa. Este proceso se inicia con la llegada de los Jesuitas a la región habitada por los Moremonos en 1675. En base al acercamiento pacífico y a pequeños obsequios, consiguen fundar en 1682, la primera de varias misiones, con el nombre de Nuestra Señora de Loreto.
En 1686 el Padre Cipriano Barace funda la Segunda Misión, con el nombre de Santísima Trinidad. Bajo la dirección de los Padres Jesuitas, los nativos se dedicaban a la agricultura y a la ganadería. También producían telares y objetos de alfarería. La prosperidad existente, que consolidaba la presencia y la conquista española, se corta desde 1767, cuando se expulsa a la Orden de la Compañía de Jesús, de España y de todas sus Colonias.
En la República, en 1842, durante el gobierno de José Ballivián y Segurola, se dispuso la creación del departamento del Beni sobre la base de la circunscripción de las Misiones de Moxos (San Ignacio, Trinidad, Magdalena, Baures, San Joaquín, Santa Ana y Loreto, entre otras).























