Sobre “nuestra falta de competitividad”
Señora Directora:
En la edición del 28 de enero del presente año su medio publicó un editorial con el título “Nuestra falta de competitividad”, donde en el primer párrafo señalan “Entre los muchos temas que merecen el interés y preocupación de la población boliviana está sin duda el relativo a la situación económica de nuestro país. Y al abordar este asunto, no resulta fácil una interpretación pues los datos que dan fundamento a una mirada optimista son tantos como los que dan motivos para el pesimismo”, por lo cual desmentimos categóricamente, por los siguientes aspectos:
La economía boliviana mantiene la tasa de inversión pública más alta de toda la región del 10.9% del PIB, misma que se concentra en grandes proyectos productivos como los Ciclos Combinados, la Planta de Carbonato de Potasio, la empresa de Vidrios Envibol, entre otras. Además se debe tomar en cuenta que la rentabilidad de las inversiones depende de su ciclo de maduración.
Asimismo, se debe destacar que los recursos provenientes de endeudamiento son destinados a gasto de inversión contribuyendo al desarrollo económico y social en los nueve departamentos de país, principalmente en los sectores de infraestructura vial, saneamiento básico, agropecuario, productivo, entre otros.
A finales de 2018, el ratio saldo de la deuda externa sobre PIB alcanza al 25% cuando su límite referencial es 50% según criterio de la Comunidad Andina (CAN) y la relación servicio de la deuda sobre exportaciones alcanza a 6.7%, cuando se tiene un límite referencial del 20% establecido en el Marco de Sostenibilidad de Deuda del BM-FMI, comportamiento que denota un endeudamiento público sostenible con indicadores situados muy por debajo de los límites establecidos en los estándares internacionales.
En cuanto a las Reservas Internacionales (RIN), las mismas continúan mostrando solidez y estabilidad para la economía dado que según el tamaño del PIB representa el 22% y se ubican entre las más altas de América Latina y representan una cobertura de nueve meses de importaciones, muy por encima del nivel de cobertura recomendando por el FMI de al menos tres meses.
En cuanto al desempeño de la industria manufacturera, durante el periodo 2006-2017, periodo en el cual el crecimiento económico alcanzó un promedio del 4.9% este sector presentó una incidencia del 0.8% mayor a la incidencia de la actividad de hidrocarburos y la minería que únicamente incidieron en 0.3% y 0.1% respectivamente. Por tanto, no se puede afirmar la existencia de un supuesto debilitamiento del sector manufacturero y la fortaleza del sector extractivo sino todo lo contrario.
Con relación a los indicadores de competitividad que se mencionan, los mismos tienen serias limitaciones metodológicas e insuficiente información debido al tamaño de muestra que utilizan esas encuestas para poder reflejar la verdadera realidad de la competitividad nacional. Mas al contrario, la estabilidad macroeconómica es el mejor indicador para reflejar las ventajas comparativas que reúne el país para poder invertir y por tanto se rechaza la afirmación que exista deterioro en la condiciones de competitividad.
Con la intencionalidad de generar un clima de pesimismo en la población boliviana respecto a la situación económica se han vertido comentarios imprecisos y descontextualizados acerca del desempeño de la economía nacional con una evidente intencionalidad política, que este Ministerio tiene la obligación de aclarar a la opinión pública.
En ese sentido y como se puede advertir, la información publicada por su medio de comunicación es irresponsable y falta a la verdad porque no recurre a fuentes fidedignas de información y lo único que logra es confundir a la población.
Lamentamos que se maneje de forma irresponsable y de forma tendenciosa la información, mucho más en su Editorial que intentan reflejar un panorama de incertidumbre como si el Gobierno no hubiera hecho nada para mejorar la calidad de vida de la población y garantizar el crecimiento económico incluso en un contexto internacional adverso.
En su artículo no mencionan ni reconocen los esfuerzos que hace el Estado para diversificar la economía a través de las plantas de hidrocarburos y con la exportación de electricidad que se realizará en los próximos meses, la puesta en marcha de otras plantas como el litio, se generarán recursos económicos adicionales que asegurarán un futuro más promisorio para el país.
Lic. Leyla Medinacelli Monroy
Jefa de la Unidad de Comunicación Social
Ministerio de Economía y Finanzas Públicas
N. de la D.- Consideramos que son injustas las apreciaciones de la Lic Medinacelli sobre el editorial al que hace referencia. Como ella misma lo reconoce en el primer párrafo de su carta, nuestra línea editorial siempre se ha caracterizado por reconocer con objetividad los aciertos de la política económica gubernamental, afirmamos que son muchos “los datos que dan fundamento a una mirada optimista”.
Le hacemos notar, por otra parte, que hay diferencia entre una información y un artículo de opinión, como el editorial en cuestión, en el que nos limitamos a analizar informes de organismos internacionales sobre el estado actual de la competitividad de nuestro país. Si considera que esos estudios tienen fallas metodológicas, es a sus autores, y no a nosotros, a quienes debe dirigir sus cuestionamientos. Por lo anterior, ratificamos en todos sus términos el contenido del editorial del pasado lunes 28.
Columnas de CARTAS A LA DIRECTORA



















