Tren metropolitano, más dudas que certezas
La sorpresiva aprobación en la Cámara de Diputados de la propuesta normativa que permite expropiar terrenos para la construcción del Tren Metropolitano de Cochabamba agrega un nuevo elemento de incertidumbre en torno a este megraproyecto que se ha manejado bajo un halo de misterio.
La aprobación, en sus estaciones en grande y detalle, del proyecto de ley se realizó el miércoles 17 de abril tras un breve debate y luego fue derivado a la Cámara de Senadores para su consideración.
Llama la atención que se haya aprobado la propuesta normativa pese a que el gerente del consorcio Tunari, encargada del proyecto, Domingo García, dijo el 30 de agosto de 2018 que no se afectarían casas en la construcción. La norma, de seis artículos y una disposición final, declara de necesidad y utilidad la expropiación de bienes inmuebles en caso de requerirse.
La noticia generó preocupación y molestia entre los vecinos. Por ejemplo, pobladores por donde pasará la línea verde (desde Vinto hasta Cercado), rechazaron la ley y se declararon en emergencia. Denunciaron que en las reuniones de socialización del proyecto se les informó que al menos en esta línea se iban a utilizar 20 metros de vía, 10 a cada lado, y no 15 como plantea ahora el Ministerio de Obras Públicas, que envío notas a las alcaldías de Sipe Sipe, Vinto, Quillacollo, Colcapirhua y Cercado para establecer una franja de seguridad de 30 metros, 15 a cada lado.
Pero esta falta de información y desconocimiento sobre muchos aspectos del tren son asuntos que han acompañado de forma constante al proyecto.
Es tal la situación que aún no se conoce el diseño final de este proyecto que cuenta con una inversión de 447 millones de dólares y que es ejecutado por la Asociación Tunari, conformada por las empresas suizo alemana Molinari y la española JOCA.
La gente no sabe detalles de las paradas, las obras complementarias en las zonas por donde pasan las líneas y ni siquiera el plan para reforestar los árboles que fueron y serán talados.
Los vecinos tampoco conocen asuntos tan necesarios como si el paso del tren les afectará el frontis de su casa o la manera en la que se precautelará la seguridad para los peatones y niños. Y sobre eso, ahora, tampoco saben si se verán afectados por una posible expropiación de bienes inmuebles.
Urge, por esto, una intensa campaña de socialización en la que se dé a conocer, como asunto primordial, el diseño final de esta megaobra que pretende beneficiar a un millón de personas, unir los municipios de Cercado, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto, Sipe Sipe y Sacaba y reducir el nivel de contaminación ambiental. Entre más transparencia e información la gente podrá despejar sus dudas, evitar susceptibilidades y recibir de buena manera esta megaproyecto.
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