Patrimonio religioso
El Jueves Santo cientos de personas visitarán las iglesias de la ciudad de Cochabamba, como parte de la tradición católica de Semana Santa, para rememorar la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Esa motivación espiritual puede crear un ambiente propicio para valorar el patrimonio arquitectónico religioso que existe en la ciudad con edificaciones que, en algunos casos, datan de hace más de cuatro siglos. Visitarlas puede constituirse en un circuito turístico permanente.
Comenzando por el centro de la ciudad, se pueden apreciar la Catedral Metropolitana, que se levantó a partir de una pequeña iglesia en 1542 en un terreno que antiguamente era un cementerio cuenta una guía de la dirección de Turismo de la Alcaldía de Cochabamba.
“Sobre la base de la capilla, se edificó la actual iglesia en 1701 y se concluye en 1735, Posteriormente pasa al rango de catedral Metropolitana 1975”, detalla el folleto.
La ciudad de Cochabamba tiene 15 iglesias católicas que se pueden visitar en Semana Santa, y de manera permanente.
El circuito propuesto por la Alcaldía comprende la catedral y sigue con la Compañía de Jesús, el templo y convento de Santa Teresa y los templos del Hospicio, La Merced, Santo Domingo, Corazonistas, Santa Clara, San Francisco, San Rafael, Cristo de Limpias, Señor de Wilque, Recoleta, Cala Cala y Nuestra Señora de Guadalupe.
Además, se incluye al Cristo de la Concordia y las estaciones del Viacrucis, que el Viernes Santo son el centro de peregrinación. Cada año este lugar es visitado por al menos un millón de turistas.
Sin embargo, aún no existe un trabajo planificado y sostenido para conectar los templos con el Cristo de la Concordia y con las demás iglesias importantes de otros municipios de Cochabamba, como el Santuario de la Virgen de Urkupiña y el Templo de San Ildefonso, o el Santuario del Señor de San Severino en Tarata o la iglesia de San Bartolomé de Arani, donde se guarda la imagen de la Virgen La Bella o la iglesia santiago Apóstol del Paso, la más antigua de todas, pues fue construida en 1571.
Los templos del circuito religioso no solo atesoran una historia e identidad; sino también una riqueza arquitectónica que les ha hecho merecedores de una declaratoria de patrimonio cultura y/o monumento nacional.
El valorar esos sitios con sus raíces culturales, históricas y arquitectónicas contribuye a fortalecer las políticas de protección y restauración. Los procesos de intervención para proteger las edificaciones son largos pues se necesitan varios estudios técnicos.
Y el tiempo es el peor enemigo para las construcciones que requieren mantenimiento frecuente para evitar un deterioro mayor.
Es una tarea común de autoridades locales, departamentales y nacionales velar por la protección del patrimonio religioso buscando vías ágiles para proteger a estos testigos silenciosos de nuestra historia.



















