Vacunas e información
Con el inicio de la vacunación anti Covid a los mayores de 60 años y a quienes padecen enfermedades de base, puede decirse que arrancó la inmunización masiva en Bolivia. Sin embargo, en los primeros días de esta campaña –que en Cochabamba comenzó el martes– se evidenciaron fallas y carencias.
Esas dificultades se van superando progresivamente y el proceso de ajustes tendría que ser una experiencia útil para alcanzar el ritmo necesario de vacunación que permita una cobertura del 70% de la población –imprescindible para la inmunidad colectiva– en los plazos más breves, es decir, seis meses según estimaciones de las autoridades gubernamentales.
Anteayer, miércoles, 2.500 personas de los grupos indicados recibieron su primera dosis de vacuna contra la Covid, según el Servicio Departamental de Salud (Sedes) que pretende incrementar esa cifra a 3.000 diarias. Meta posible de alcanzar si se considera que el desempeño de las tareas de inmunización mejoró de manera significativa de un día a otro. En efecto, el martes, durante la primera jornada de vacunación masiva y dependiendo del centro sanitario, se constataron carencias de dotación de vacunas, de personal de salud, además de y filas de espera prolongada a la intemperie y una notable falta de información sobre los trámites necesarios para recibir el pinchazo.
Es precisamente en este último aspecto, la carencia información, donde las instancias estatales –y las entidades de seguros de salud corporativos que iniciarán la vacunación masiva en menos de una semana, el 1 de abril– tendrían que trabajar con especial énfasis.
La información accesible y precisa es imprescindible para alcanzar, en el menor plazo, la meta de cobertura inmunización necesaria para detener la pandemia.
Esa información debería difundirse de manera tan masiva como tiene que ser la vacunación y no solo referirse a los aspectos formales para ese propósito, es decir los requisitos para recibir las dosis. Aunque esos datos son necesarios para evitar esperas inútiles y otras incomodidades a la gente, hay otros que parecen más relevantes.
Nos referimos a la información referente a los efectos secundarios de la vacuna, el impacto real de su aplicación en la contención de los contagios y la importancia de continuar observando las medidas de bioseguridad básicas, pues la inmunidad no se produce de manera inmediata, ni existe garantía de que sirva para las variantes del virus original. Variantes cuya presencia en el país es inevitable.
Si bien esos aspectos parecen evidentes, no lo son. Peor aún, existe tanta información distorsionada, equívoca y falsa al respecto –especialmente en las redes sociales– que las instancias de salud tuvieran que ocuparse en difundir datos comprobados y suficientes para disipar dudas acerca de la conveniencia de recibir la vacuna contra la Covid-19.


















