El Gobierno boliviano, a través de la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, reiteró este viernes que no levantará la subvención a los combustibles ni devaluará la moneda nacional.
En medio de filas para obtener combustibles en algunos surtidores de las principales ciudades del país y temores de escasez, surgen voces dentro del MAS para levantar de forma gradual la subvención a los carburantes. Desde YPFB, ayer se garantizó la provisión de gasolina y diésel y la continuidad de los precios actuales.
La importación de combustibles a mayo de este año subió en un 15 por ciento en comparación al mismo periodo del año anterior, cuando ya se había alcanzado un récord en gastos para traer gasolina y diésel al país.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales bolivianos (YPFB) reportó el pasado fin de semana que se redujeron los costos de importación de combustibles, lo que dio lugar a una disminución del 55 por ciento en la subvención. Sin embargo, la reducción de costos se estaría dando en desmedro de la calidad del producto, según un analista.
Los nuevos límites en la compra de combustibles fuera de motor (en bidones u otros recipientes) aplicados por el Gobierno para combatir el contrabando y reducir el costo de importación de diésel y gasolina son “un parche” ante los altos costos que implica la subvención a estos productos, coincidieron dos analistas.