La predisposición genética a la depresión combinada con la exposición a la contaminación atmosférica por partículas hace crecer normemente el riesgo de que las personas sanas sufran ese trastorno, según un estudio que publica hoy Pnas.
Se trata de un metanálisis realizado por la Universidad de Calgary (Canadá) que reúne datos de 29 estudios, en los que participaron 80.879 jóvenes de todo el mundo; los resultados se publican en la revista JAMA Pediatrics.
Un equipo de investigadores ha relacionado la depresión con bajos niveles en la sangre de acetilcarnitina, sintetizada de forma natural en el organismo y también comercializada como suplemento nutricional