Una misión internacional de indígenas y activistas denunció “la extrema deforestación” en el Chaco paraguayo (oeste) y advirtió que pone en riesgo de contacto y “genocidio” a los ayoreo en aislamiento voluntario que se mueven en una zona entre Bolivia y Paraguay, que -aseguran- se está convirtiendo en una “cárcel” para estos nativos.
Cerca del 11 por ciento de los recursos de los fondos de pensiones, equivalentes a 2.569 millones de dólares, se destinan a sectores directamente vinculados con la deforestación en el país, según un reciente estudio publicado por Alianza por la Solidaridad (Action Aid) y elaborado por el economista ambiental Stanislaw Czaplicky.
La deforestación en los bosques, la ocupación de áreas inundables y el desvío de los cauces de ríos por explotación minera o de agregados, son las tres principales razones que agravan las inundaciones en Bolivia, señalaron dos expertos.
Entre los años 2021 y 2022, la tasa de pérdida de masa boscosa o bosque primario creció en 32 por ciento en Bolivia, de acuerdo con un monitoreo de la plataforma en línea Global Forest Watch.
La crisis climática que afecta a Bolivia tiene directa relación con la deforestación que se reporta en Bolivia. Según informes científicos, “cada cuatro años el país pierde más de un millón de hectáreas de bosque”.
La primera planta de biodiésel del país, que se construye en Santa Cruz, tiene un avance de 49 por ciento y se prevé esté lista para fin de año. Analistas del sector hidrocarburífero esperan con optimismo los resultados que esta obra pueda generar para ahorrar en importación de combustibles; sin embargo, una investigadora advierte con un probable aumento de la deforestación para la obtención de la materia prima.
Pobladores de la comunidad de Carmen Pampa, en Tiquipaya, denunciaron que presuntamente el grupo San Luis avasalla el bosque forestal y destruye especies nativas como el pacay y el laurel, según un comunicado público de uno de los dirigentes.
El ministro británico de Asuntos Exteriores, James Cleverly, anunció este sábado que su país destinará 13 millones de libras (unos 16,1 millones de dólares o 14,9 millones de euros) para combatir la deforestación y otros delitos contra el medio ambiente en Colombia.
La Amazonía brasileña perdió 10.267 kilómetros de cobertura vegetal en 2022, una extensión equivalente a la de un país como Líbano, con lo que la deforestación de la mayor selva tropical del mundo alcanzó un nivel récord en el último año de Gobierno del presidente Jair Bolsonaro.
La destrucción de la cobertura vegetal para parcelar tierras destinadas a la construcción de urbanizaciones ahonda la crisis ambiental y pone en riesgo a la laguna de La Angostura, un sitio turístico y gastronómico, preferido por su paisaje y atractivos.