Si siente cosquillas en la mano, no se apresure en ahuyentar o aplastar a un supuesto insecto. Podría tratarse de un inofensivo robot cangrejo que casi no puede observarse a simple vista.
El trozo de ámbar fue recuperado en la selva del sudeste asiático -en Birmania- y el cangrejo mide 5 milímetros; los investigadores creen que representa la prueba más antigua de las incursiones en entornos no marinos de los "verdaderos cangrejos".