COB busca autonomía y debilita más a Gobierno
Después de siete años de “gobernar juntos”, la Central Obrera Boliviana (COB) da señales de querer alejarse del Gobierno agravando el debilitamiento del Gobierno, el cual, desde la gestión de Pedro Montes (2006-2012) y Juan Carlos Trujillo (2012-2016), tenía un apoyo incondicional de la matriz sindical.
Desde hace días, con la aprobación del Decreto Supremo 2765, que establece el cierre de la Empresa Pública Nacional Textil (Enatex) con el despido automático de más de 900 trabajadores, el máximo ejecutivo de la COB, Guido Mitma, ha hecho amenazas de que el ente matriz debe dejar el Gobierno.
El analista político Carlos Toranzo asegura, sin embargo, que este debilitamiento del Gobierno se inició antes, con los resultados del Referendo Constitucional del 21 de febrero, pero además, sumaron otros factores como el distanciamiento de algunos sectores, como el indígena con los problemas del Territorio Indígena Isiboro Sécure (Tipnis), y los casos de corrupción como el Fondo Indígena.
“Son nuevos signos de los tiempos que se expresan de una u otra manera. No sólo la corrupción debilita al gobierno, no sólo los resultados del 21 de febrero, sino también este inicio de lejanía de algunos movimientos sociales respecto del control férreo que tenía el Gobierno”, explica Toranzo.
Pacto de intereses
El analista Jorge Lazarte coincide con esta opinión y asegura que el “mazazo” del referendo hizo “perder el libreto” al Gobierno, pero además el “pacto con la COB y sectores sociales es de intereses, y eso sólo puede preservarse con recursos. Así los ha habituado el Gobierno, pero ya no cuenta con los medios para ello. La COB actúa bajo una presión desde abajo, y las movilizaciones abren la caja de Pandora, pues salen todos los descontentos que la COB no controla, a diferencia del pasado, cuando era poderosa y disciplinaba”, señaló.
A pesar de ello, el presidente Evo Morales y su equipo de ministros descalificaron a la dirigencia de la COB, encabezada por Guido Mitma, asegurando que su convocatoria fue nula y que el sector productivo no acató el paro escalonado que convocó, al igual que las instituciones públicas y privadas.
“Intento de autonomía”
Este alejamiento, para Toranzo, tiene un matiz de un intento de “autonomización” de la COB que tardará varios años en consolidarse si es que el Gobierno no intenta cooptarlo otra vez.
“Es un proceso de algunos años, de intentos de algunos movimientos sociales, esto va a significar un cierto debilitamiento del Gobierno y respuestas autoritarias”, explica.
Sin embargo, este intento de recuperar la independencia, según Toranzo, “le hace bien al país porque con un gobierno que coopta todo, que tiene controlado el Legislativo, el Ejecutivo, el poder electoral, los movimientos sociales, tiene que tener una cara demasiado autoritaria”.
“Lo que se requiere es pesos y contrapesos ya sea en los poderes del Estado o sociedad civil que no esté cooptada por el Gobierno”, concluyó Toranzo.
“LA COB NO ES LA DE ANTES”
El analista político Jorge Lazarte advierte también que la actual Central Obrera Boliviana (COB), “no es la de antes”, por esta razón habría perdido la capacidad de movilización desde hace años, y de mando sobre sus afiliados.
“Ya no está en condiciones de paralizar el país, y no puede disciplinar a sus miembros. Sus puntales del pasado como mineros, fabriles y ferroviarios, apenas son sombras de lo que fueron. (Como) está débil no puede imponerse al Gobierno”, explicó a modo de explicar la situación en la actual pulseta por Enatex.



























